De la esclavitud sexual a las drogas y al exilio

Mujeres trans exiliadas para escapar de la trata

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Diseño de Investigación: Wendy Funes | Redacción: Melissa Hernández/ Dunia Orellana | Edición: Wendy Funes, Allan Mc Donald | IlustracionesAllan Mc Donald

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. Cuando Leonela por fin sale de la casa de su familia, donde se refugió después de abandonar a escondidas el cuarto que alquilaba, se da cuenta de que los mareros han estado preguntando por ella. “Qué jodida te ves”, le dicen las otras trans que como ella “hacen la calle” en uno de los barrios del centro ceibeño.

Leonela siente que trabajar en La Ceiba es imposible, al menos por ahora. Regresa  a casa y platica con sus familiares, a los que no conocen sus compañeras de calle. Podría sentirse segura, pero ese no es el caso porque la policía ya la ha “levantado” varias veces por cualquier motivo y saben su nombre de nacimiento y dónde vive su mamá.

No le queda de otra que irse de Honduras. Tal vez así, piensa, no le toquen a sus familiares. Saca el poco dinero que tiene guardado. Tiene dos destinos posibles: Estados Unidos o México. Lo que sea, menos Honduras.

Como Leonela, muchas chicas transexuales huyen de la violencia de la venta de droga a la que las obligan las pandillas. Los casos de chicas trans que se niegan a hacer narcomenudeo en las calles y deciden autoexiliarse se multiplican cada día en las ciudades de Honduras. Es el caso de Leonela, quien al oír hablar de la caravana de migrantes de enero de 2020, decide esperar unas semanas y se une al grupo de viajeros que se dirige a Estados Unidos.

En los últimos años se observa que algunas mujeres transexuales hondureñas están siendo utilizadas por pandillas para vender drogas o para trabajar como gatilleras, según el análisis de una organización LGBTI.

“No hay día que no luche por sobrevivir en las calles”, dice a Reporteros de Investigación una chica trans que pidió respetar su anonimato. “Tengo que pasar huyéndole a la muerte, especialmente cuando hago comercio sexual, porque también me extorsionan y tengo que pagar una cuota de 100 lempiras al día para tener derecho a la calle”.

“No quiero vender drogas”, agrega la entrevistada. “Por eso tengo muchos problemas porque las compañeras no tienen tanta capacidad para decir que no y, si no lo hacen, las golpean y hasta las asesinan”.

“El Gobierno de Honduras no cumple plenamente las normas mínimas para la eliminación de la trata de personas; no obstante, está realizando considerables esfuerzos con tal fin. Demostró estar redoblando sus esfuerzos en comparación con el período del informe anterior; por lo tanto, Honduras permaneció en el Nivel 2” dijo el Departamento de Estado de EEUU en un informe oficial.

 “No obstante, el gobierno de (Juan Orlando Hernández) no cumplió con las normas mínimas en varios ámbitos clave. No logró obtener condenas para los funcionarios cómplices ni para los turistas involucrados en la explotación sexual de menores. Los servicios prestados por el gobierno a las víctimas adultas fueron limitados y los servicios para las víctimas que se identificaron fuera de la capital lo fueron aún más. A pesar de las constantes denuncias relacionadas con organizaciones delictivas, incluidas la pandillas, que explotan a niños para someterlos a actividades delictivas forzosas, el gobierno solo inició dos enjuiciamientos al respecto”, finaliza.

Para el Departamento de Estado, el gobierno dejó constancia de mayores esfuerzos al investigar y enjuiciar a más tratantes, incluidos funcionarios sospechosos de complicidad, y al condenar a un mayor número tratantes; también al identificar, remitir y asistir a más víctimas de la trata sexual; y al aprobar un incremento presupuestario para la Comisión Interinstitucional contra la Explotación Sexual y Trata de Personas (CICESCT).

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