La nueva serie de Reporteros de Investigación

Capítulo 1

Parte 3

Narcotráfico en el siglo XXI

Créditos

 Diseño de Investigación: Héctor Silva Avalos, El Salvador; Wendy Funes, Honduras

Investigación de campo: Héctor Silva | José Manuel Serén | Melissa Hernández | Junior Zúniga | Wendy Funes

| EdiciónHéctor Silva Avalos, El Salvador |  

Redacción: Wendy Funes, Honduras

| Visualización de datos: Wendy Funes | José Manuel Serén


Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. Mamalicha operaba en occidente, ya para los noventa caían militares en manos de la justicia y al oriente surgía el poderío de Los Cachiros. 

El sacerdote jesuita Ismael Moreno relata en la Revista Envío, en su artículo Así terminó el reinado del cartel de Los Cachiros, cómo a finales de los ochenta, los cerros de Colón se convirtieron en el escenario de operaciones de los miembros de esta banda. A inicios del siglo XXI inició una guerra por la nueva hegemonía en el tráfico de drogas.

Ismael MorenoDirector de Radio Progreso
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En la margen derecha del río Aguán, don Cachiro, junto a varios amigos olanchanos, comenzaron a sembrar marihuana. Los cultivos de la yerba se confundían entre las milpas de maíz y los frijolares. Fue así, trasladando marihuana, como los tres hijos de don Cachiro comenzaron a incursionar en el tráfico de droga. Javier, Leonel e Isidro -Cachirito, el más pequeño de los tres- pasaron de colaborar con su padre en el robo de ganado a ser sembradores y distribuidores de marihuana en el corredor que de la zona del Aguán conduce a San Pedro Sula. Muy pronto ese corredor se extendió hasta la frontera con Guatemala por los departamentos occidentales de Santa Bárbara y Copán, en donde los Cachiros establecieron alianzas con ganaderos de la zona. Hasta allí llevaban el ganado robado en los potreros de Colón y Olancho. Más adelante se aliaron con otros ganaderos del departamento de Izabal, en Guatemala , para trasladar, además del contrabando de ganado, la marihuana. Fue así como se sentaron las bases de un lucrativo negocio. Como abigeos, los Cachiros eran insuperables. Como traficantes de droga tuvieron que comenzar como aprendices. Los Cachiros se iniciaron como peones de capos muy experimentados. Los contactos con los carteles de Colombia se habrían hecho a través de la Mosquitia, un vasto territorio de nadie, despoblado, con costas sin ningún control hacia Nicaragua y hacia el mundo. Los capos colombianos hacían llegar la cocaína por mar y por aire y desde la hondureña, la transportaban hacia Islas de la Bahía y desde allí hacia Guatemala, México o Estados Unidos. También la internaban en territorio hondureño por varios corredores. El más importante habría sido el corredor de Colón, atravesando el inmenso municipio de Iriona, llegando a Colón y cruzando los departamentos norteños de Atlántida, Yoro y Cortés, creando una importante infraestructura en la ciudad de San Pedro Sula, hasta penetrar en el occidente por los departamentos de Santa Bárbara y Copán y desde allí alcanzar Guatemala. Otro corredor fue el que desde la Mosquitia se interna por el departamento de Olancho, atravesando Tegucigalpa y siguiendo al sur del país para ingresar por El Salvador y Guatemala rumbo a México. Al terminar el siglo XX, los hermanos Rivera Maradiaga estaban ya plenamente comprometidos con los carteles internacionales de la droga. Javier se había logrado ubicar como segundo al mando en la jefatura del cartel del Atlántico, y tras una feroz disputa que acabó con la muerte de Jorge Aníbal Echeverría Ramos, conocido como “Coque”, en marzo de 2004, se convirtió en el más poderoso comprador de cocaína a los carteles colombianos y venezolanos y en el más importante vendedor de cocaína a los carteles mexicanos, en especial al cartel de Sinaloa.

Occidente cuna de oro para narcos

Al igual que don Cachiro, en el oriente de Honduras; en el occidente, don Vicente Valle se dedicaba al comercio del ganado, en la zona fronteriza con Guatemala. Luego sus hijos, Luis Alfonso y Miguel Arnulfo Valle Valle, entraron al negocio.

Los Valle Valle iban a dejar la leche a La Entrada y cuando muere el papá, en la comunidad se empieza a oír que son narcos. La gente cuenta que en 2005 los allanaron por tráfico de drogas, los detuvieron y cuando salieron, hicieron una caravana de celebración de dos días en El Espíritu, Copán, la leyenda que corre de boca en boca es que pagaron a jueces y abogados.

Para ese entonces, su jefe era Mario Ponce, un narcotraficante conectado con la frontera de Guatemala por el lado de Izabal-Petén-México.

Aproximadamente por el año 2000, el alcalde Alexander Ardón, originario de esta misma zona, empezó a traficar con drogas. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos reveló que desde inicios de esa década hasta aproximadamente 2015, incluso en momentos en que actuaba como alcalde de El Paraíso, Copan, Ardón “realizó actividades de tráfico de drogas a gran escala con traficantes ubicados en, entre otros lugares, Colombia, Honduras, Guatemala y México”.

Ardón fue el segundo ex alcalde de Honduras acusado en el Distrito Sur de Nueva York de delitos relacionados con el narcotráfico. En julio de 2018, Arnaldo Urbina Soto, ex alcalde de Yoro, Honduras, fue acusado en una acusación por conspiración para importar cocaína a los Estados Unidos y delitos relacionados con armas de fuego, consta en el expediente Estados Unidos v. Urbina Soto de la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

En la misma zona surgió Franklin Arita, un hombre que era temido por todo mundo, mataba personas solo porque lo miraban mal. Le gustaba comprar propiedades cerca de la frontera y hacer sus propias carreteras y trabajaba con gente de Guatemala.

Entre tanto, cerca de Copán, en Lempira, un delincuente conocido con el alias Carne negra, trabajaba con Mamalicha. A Carne Negra se le atribuyen vínculos familiares con Samuel Reyes, el diputado que se convirtió en ministro de Defensa y cuya butaca legislativa ocupó Juan Antonio Hernández antes de su detención por traficar armas y drogas con las mafias más peligrosas del mundo.

Del tráfico de carros robados, pasaron a drogas, se supone que acá empezó el nexo de JOH con las drogas porque ellos son de Lempira y son primos de la familia Hernández, contó un empresario, originario de la zona.

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