La nueva serie de Reporteros de Investigación

Capítulo 1

Parte 1

De los grandes carteles a la narcopolítica

Créditos

 Diseño de Investigación: Héctor Silva Avalos, El Salvador; Wendy Funes, Honduras

Investigación de campo: Héctor Silva | José Manuel Serén | Melissa Hernández | Junior Zúniga | Wendy Funes

| EdiciónHéctor Silva Avalos, El Salvador |  

Redacción: Wendy Funes, Honduras

| Visualización de datos: Wendy Funes | José Manuel Serén


Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. En un café con jardines y flores, el abogado luce sonriente. Disfruta de una existencia sin sobresaltos. Vive en una residencia dentro de un circuito cerrado, cerca de la capital de Honduras.

Este hombre conoce uno a uno los laberintos acostumbrados en el Poder Judicial. Cuenta, por ejemplo, que se deben pagar entre 500 y 50,000 lempiras (entre 20 y 2000 dólares) para adelantar los trámites procesales más cotidianos en los juzgados de Honduras. Este abogado, sin embargo, no se hizo famoso por tramitar los expedientes normales, de todos los días, en los tribunales de Honduras: ha llevado casos de impacto relacionados con la historia de abusos militares.

En la sala de su casa tiene como recuerdo, una foto con la esposa de Juan Ramón Matta Ballesteros, tomada a principios de este siglo, en la capital de Colombia. En la imagen sonríen. El abogado luce 20 años menos, va de traje y corbata. En aquella ocasión, recuerda, le ofrecieron llevar la defensa de Matta Ballesteros, una persona a la que las autoridades de Estados Unidos señalaban como el principal nexo entre los grandes carteles colombianos de los ochenta y las organizaciones mexicanas que movían cocaína a Estados Unidos. En 1988, agentes estadounidenses arrestaron a Matta Ballesteros en Tegucigalpa acusándolo, entre otras cosas, de participar en el asesinato del agente de la Administración Antidrogas (DEA, en inglés) Enrique Camarena. Matta reclamaba que la detención y su remoción hacia el norte habían sido ilegales; necesitaba un buen abogado para llevar el caso en Honduras.

Por su tranquilidad —dice el procurador privado— desistió de llevar la causa penal en este país centroamericano y la propuesta para ser defensor de Matta Ballesteros que le hicieran en la reunión en Colombia porque —asegura— siempre le gusta comprometerse hasta donde puede cumplir y ve ambiente familiar para obtener logros.


Aún recuerda, impresionado, algunas de las cosas que vio en Colombia. Una vez tuvo la percepción de presenciar un basurero de gente viva, llamado El Cartucho; desechada por su adicción a las drogas; “son gente que camina despierta, pero como si estuvieran dormidas”, imita el abogado: afloja el cuerpo y pierde la mirada para demostrarlo.


Una tarde conversando con él basta para entender la facilidad con que las estructuras gubernamentales de Honduras son fáciles de infiltrar mediante el soborno. La plática con el defensor privado remite a los años en que el narcotráfico, como un molusco de varios tentáculos, empezó a meterse dentro del Estado. Ese molusco hoy está más vivo que nunca.
Han pasado dos décadas desde que el abogado vio a los drogadictos de Bogotá y desistió de llevar el caso de Matta Ballesteros. Hoy, la narco política domina a Honduras: el presidente de la república, Juan Orlando Hernández, es señalado e investigado por fiscales estadounidenses como miembro activo de una organización de narcotráfico capaz de poner al Estado al servicio de economías criminales ligadas a la cocaína y al lavado de dinero.

El hermano del presidente, Juan Antonio Hernández Alvarado, alias “Tony Hernández”, pasará el resto de su vida en una cárcel estadounidense condenado por narcotráfico. Militares y policías en activo, jueces y políticos hondureños son sospechosos de ser parte de este conglomerado y mientras, al país han venido en los últimos meses, en ocasiones diferentes, hombres de agencias de investigación federal de Estados Unidos que están tras la pista del presidente de Honduras, han recopilado información son sigilo y de la misma forma salen del país.

Tony Hernández fue condenado el 30 de marzo de 2021. Además de él, otros 28 hondureños tienen cuentas pendientes con la justicia estadounidense por narcotráfico, la mayoría de ellos ya guarda prisión en Estados Unidos ya sea porque se entregaron por voluntad propia, porque fueron detenidos en Honduras por presión estadounidense o, en menos ocasiones, porque fueron requeridos por la justicia hondureña.

La narcopolítica en Honduras sigue vigente aun con las entregas ante la justicia de Nueva York y las extradiciones hacia Estados Unidos. El mapa, ahora, está formado por tres actores: el grupo que dirige el presidente Hernández, la Mara Salvatrucha y enviados del Cartel de Sinaloa. No es, esta, una relación siempre amistosa o funcional. Además, este grupo mantiene una disputa de poder y de control de territorios con narcotraficantes que aspiran a las alcaldías, diputaciones o a la presidencia como candidatos en las elecciones generales que se celebrarán el último domingo de noviembre de 2021.

Reporteros de Investigación presentará a lo largo de los próximos meses, una serie especial de investigación en la que exploramos todos los alcances del narcotráfico en la vida política, el desarrollo económico y el tejido social hondureños.

En el escenario, también están los herederos de las personas enjuiciadas en Nueva York que conservan cuotas de poder. Antes de 2009, el crimen organizado había penetrado las estructuras militares del país, y al bipartidismo, representado en las alcaldías y en el Congreso Nacional. El mayor control del narcotráfico y la penetración era más visible en el Partido Liberal que había gobernado por más tiempo el país.

No fue hasta después del Golpe de Estado del 28 de junio de 2009 que pudieron operar de manera más directa desde la presidencia de la República de Honduras para blindar desde allí sus operaciones. A partir de ahí, el Partido Nacional desplazó grupos rivales de la narcoactividad, opositores y se consolidó con el liderazgo del narcotráfico. Eso no quiere decir que no haya penetración en los demás partidos políticos del país.

Los mismos fiscales estadounidenses que lograron la condena de Tony Hernández en Estados Unidos describieron cómo ha funcionado el matrimonio entre política y narcotráfico desde entonces. En la acusación contra el hermano del presidente consta, por ejemplo, que cuando empezó a buscar la reelección como congresista por el Departamento de Lempira en 2008, los Hernández buscaron a Alexander Ardón, entonces alcalde por el Partido Nacional en El Paraíso, Copán uno de los corredores de droga más importantes del país para formar una asociación que protegería las actividades de narcotráfico de Ardón si los nacionalistas ganaban en 2009 la elección. Tony Hernández, encargado de las negociaciones con Ardón, adelantó que su hermano Juan Orlando sería el sucesor de Porfirio Lobo en la presidencia hondureña y que continuaría protegiéndolos.

Acusación de la Fiscalía de Nueva York contra Juan Antonio Hernández, hermano del presidente de Honduras.
Acusación de la Fiscalía de Nueva York contra Juan Antonio Hernández, hermano del presidente de Honduras.Juan Antonio Hernández VS USA
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“El hermano del acusado, (“CC-4”- JOH ), estaba comenzando a buscar la reelección como congresista del Partido Nacional que representaba al Departamento de Lempira. El acusado le dijo a CW-3 (Alexander Ardón) que podrían formar una asociación particularmente exitosa basada en la protección de CC-3 (Porfirio Lobo Sosa) y CC-4 si ganaban en las elecciones de 2009, y que él creía que CC-4 sucedería a CC-3 como Presidente de Honduras y continuar protegiéndolos”.
La intención del clán Hernández Alvarado era controlar una ruta que desde La Mosquitia y Colón, pasando por Omoa, Choloma, Puerto Cortés, para garantizar una conexión más directa con Copán, en la zona fronteriza con Guatemala, con el fin de llevar la droga a Estados Unidos sin los grupos de intermediarios que habían financiado su campaña política.

Lo que ocurrió a partir de que JOH ganó la presidencia en 2014 fue lo contrario: poco a poco, el presidente aplastó a la oposición, no solo interna y externa de su partido, sino también a sus opositores en el mundo criminal. Su intención era controlar una ruta que desde La Mosquitia y Colón, pasando por Omoa, Choloma, Puerto Cortés, le garantizara una conexión más directa con Copán, en la zona fronteriza con Guatemala, con el fin de llevar la droga a Estados Unidos sin los grupos de intermediarios que habían financiado su campaña política. Las evidencias de este propósito están en los relatos de la Corte del Distrito Sur de Nueva York y en los testimonios recogidos para esta investigación en Cortés, Olancho y Lempira.

Un ejemplo de la marginación de sus rivales, está en el siguiente testimonio, tomado del expediente de acusación de Los Cachiros en la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

El 18 de enero de 2014, siendo Juan Orlando Hernández presidente electo, se llevó a cabo una reunión monitoreada por la DEA en la que Devis Leonel Maradiaga, alias El Cachiro y uno de los principales líderes de la banda de narcotraficantes del mismo nombre, era ya informante de la DEA. Los Cachiros habían ofrecido entregarse a la justicia estadounidenses desde 2013, cuando supieron que Juan Orlando Hernández ganó las elecciones en Honduras.

Esta reunión, siete días antes de la elección de la presidencia del Congreso Nacional, fue para decidir quién sería el nuevo presidente del Poder Legislativo. En el expediente dice que en la reunión se encontraban presentes los diputados Freddy Nájera Montoya, Midence Martinez Turcios, Víctor Sabillón con Juan Ramón Matta Wandurraga —hijo de Matta Ballesteros— y Devis Leonel Maradiaga. En este círculo acordaron apoyar a Óscar Nájera, diputado del Partido Nacional, como presidente del Congreso Nacional:

Acusación de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York contra diputado Freddy Najerahttps://www.reporterosdeinvestigacion.com/2019/06/06/en-reunion-de-narcos-transporte-de-drogas-a-estados-unidos-garantizado-con-eleccion-de-mauricio-oliva-como-presidente-del-congreso-nacional-de-honduras/
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“Además, abordaron el tema sobre la lucha de intereses que se desarrollaba en torno a la elección, ya que Juan Orlando Hernández pretendía imponer a Mauricio Oliva como presidente, y para obtener el apoyo de las otras bancadas, comenzó a ofrecer dinero a varios diputados para que vendieran su voto, de manera particular, Freddy Nájera mencionó que días antes Juan Orlando le había ofrecido a él y otros dos diputados liberales, una suma de sesenta millones de lempiras para que apoyaran su propuesta. Cabe señalar que para la elección de la Junta Directiva del Congreso que se llevó a cabo el 25 de enero de 2014, la planilla encabezada por Mauricio Oliva obtuvo un total de 76 votos, 25 votos fueron de la bancada del Partido Liberal. Freddy Nájera y sus asociados tenían como primera opción al diputado Oscar Nájera, pero nunca desecharon la posibilidad de brindar apoyo a la propuesta de Juan Orlando Hernández, al verse rebasados por las altas sumas de dinero que Hernández ofreció para la candidatura de Mauricio Oliva, estos no tuvieron otra opción, que firmar un pacto de gobernabilidad y brindar apoyo a Hernández”.

El narcotráfico a inicios del Siglo XXI

Parte III a partir del 10 de noviembre de 2021

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Parte V a partir del 12 de noviembre de 2021

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