Marx ante la democracia liberal

Por: Rossel Montes

El marxismo se enfrentó en el siglo XIX con las argumentaciones de la democracia burguesa aquella que había salido directamente de las preocupaciones de la ilustración francesa y que encontramos en Rousseau la postura más radical,pregonando ya una democracia de tinte directa al igual que lo haría el marxismo posteriormente al menos en teoría. La teoría de la democracia burguesa es una democracia representativa, pero esta no surge como mandado divino o un regalo de los dioses por su omnipresencia, sino más bien por las contradicciones entre el capital y el trabajo y no hablo de otra cosa que la lucha de clases entre burgueses y proletarios, que el capitalismo decimonónico había llevado a la palestra pública. Las condiciones de pauperismo y las jornadas extenuantes de trabajo obligaron los obreros a organizarse y a pedir que se redujera las jornadas laborales y al mismo tiempo pedían el aumento de mejores salarios, recordemos que para esos tiempos hasta los niños eran explotados por los avorazados empresarios capitalistas. Era obvio que las luchas obreras sirvieron a Marx y Engels para teorizar sus postulados políticos radicales sobre la sociedad alternativa a la democracia formal burguesa que hablaba de igualdad, fraternidad, pero era una igualdad simplemente teórica y que en lo económico nunca demostró ser cierta ni correcta y al mismo tiempo esta democracia burguesa aplastaba las reivindicaciones obreras. El caso de la comuna de París como un intento del proletariado por destruir el aparato estatal burgués y construir uno alternativo; la comuna de París fue cruelmente aplastada por la reacción. El marxismo identifica muy bien las debilidades de la democracia burguesa, pero no ofrece una alternativa teórica práctica, podríamos decir que más teórica que práctica, porque en la práctica fue un completo desastre. La democracia burguesa es una conquista de la humanidad frente al corporativismo feudal, es producto de una revolución histórica que tuvo como protagonistas no solo a la burguesía, sino también al proletariado. La democracia burguesa es muy importante porque brinda las condiciones para el desarrollo de las organizaciones populares para la difusión y expresión de las ideas y la movilización. A la vez que este constituye una conquista; entendemos que la democracia burguesa es un régimen de opresión clasista, como tal, la burguesía controla todo el aparato político, es una dictadura de clase. Ante la democracia burguesa y formal el marxismo ofreció la propuesta teórica y práctica de iactadura del proletriado” , un concepto problemático que Marx ni Engels explicaron de forma suficiente simplemente, quedó esbozado como forma alternativa para la construcción del socialismo, como periodo de transición, no como fenómeno permanente como se concibió en el periodo degenerado del estalinismo y aun en el leninismo

Las reflexiones de Marx en torno a la democracia son variadas, se encuentran dispersas en toda su obra. Hay que recordar bien la faceta del Marx filosofo político, ya que, según algunos teóricos políticos del siglo XX como Norberto Bobbio, Marx no desarrolló una teoría política explicita, pero aun, una teoría de la democracia.

Marx pasa de una etapa de demócrata radical al comunismo, y esto sucedió en un lapso de tiempo de una década, del a redacción en la Gaceta Renana a la redacción el Manifiesto comunista en 1838 hay una evolución en el pensamiento político de Marx. Según Ernst Mandel, antes de la ruptura epistemológica (Althusser) del dos Marx, antes del científico Del Capital, Marx fue un filósofo político de grandes dotes.

La filosofía política del joven Marx se desarrolló al calor del debate con la fenomenología hegeliana y la filosofía del derecho. Tanto la teoría política como la teoría de la historia estaban marca dadas por la lógica de Hegel. Sin la ontología hegeliana y la filosofía clásica alemana- de la cual Marx era conocedor- el marxismo no hubiese sido posible, como una de sus partes integrantes, posiblemente el marxismo tuviera en la actualidad otra naturaleza. La tradición liberal veía en el ser humano un ente individual, su individualidad o era todo, así mismo su libertad. Ara Marx el Estado capitalista es una empresa de dominación que sirve únicamente a los intereses de la burguesía.

“Marx creía que el gobierno democrático era esencialmente in­viable en una sociedad capitalista y que solo sería posible con una transformación de las bases mismas de la sociedad. Esta idea parte de su argumentación sobre el Estado. Para la tradición liberal el Estado es un representante de la comu­nidad (o lo público) en su conjunto frente a los objetivos y preocupa­ciones privadas de los individuos.”

Para Marx a democracia capitalista y su estado tal como lo teorizo a fines de siglo pasado Nicos Poulantzas, es una maquinaria que defiende los intereses de las clases dueñas de medios de producción y no a toda la cosa pública, como los teóricos liberales y la misma clase burguesa asumían, Marx argumento que esto es una falacia y una ilusión. El modo de producción capitalista tiene una tendencia privada carnívora, donde los intereses del mercado chocan de forma ineluctable con los del resto de la sociedad, sobre todo con los que no poseen nada, excepto sus propias fuerzas de trabajo. El capitalismo tiende a cosificar las relaciones humanas y a personificar e mundo de las mercancías. El individualismo exacerbado del capitalismo decimonónico respondía a unas necesidades políticas específicas de una burguesía que estaba desarrollando una nueva sociedad a su imagen y semejanza.

Marx veía en el movimiento cartista y el sufragio universal un paso adelante, pero siempre advirtió de sus limitaciones emancipadoras, ya que estas estaban limitadas por la misma realidad del capitalismo, a saber, las grandes desigualdades de clase y las leyes que protegían a los poderosos.

El Estado es la quinta esencia de la desigualdad, por eso los movimientos socialistas del siglo XIX lo identificaron como el creador de las desigualdades, y mientras este no sea destruido, las clases sociales seguirán existiendo y con ella toda la miseria que conlleva. Tanto anarquistas y marxistas compartes esa postura ante el Estado, su posible evaporación histórica.

En ese sentido Marx vio en la Comuna de Paris el primer experimento de la dictadura del proletariado, o un experimento de democracia directa, acontecimiento efímero que duro muy poco tiempo, pero que sirvió a Marx para sacar conclusiones teóricas importantes, y sobre todo para el desarrollo del marxismo en el siglo XX.

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