Crónica del encuentro de los pueblos indígenas

Bicentenario de resistencias

Por Luis Hércules

Vallecito, Colón | Reporteros de Investigación. Los pueblos indígenas de Honduras organizaron cuatro encuentros en distintas regiones del país. Cada una de esas esquinas representa una resistencia contra algún abuso de este Estado elitista.

Vallecito, localizado en Colón, es una comunidad ancestral negra, recuperada de manos del narcotráfico, por la Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH) y fue sede de los pueblos del norte que defienden el medio ambiente de la minería y resisten a desalojos de territorio y observan la llegada de un nuevo monstruo en forma de “ZEDE”.

Para llegar a Vallecito no basta con un buen carro, ni direcciones, ni paciencia para los túmulos y hoyos abundantes en todo el camino; también se necesitan contactos, “llaves”, porque una vez dejado el poblado de Bonito Oriental y entrar al desvío de tierra que conduce hasta el tope con La Moskitia; parece que los árboles también vigilan y que la calle “cratereada” también cumple un rol en la zona.

Al avanzar un poco en la carretera se puede ver al lado izquierdo la inmensa plantación de palma africana y de frente la calle pardeada por las sombras de los árboles; requiere de un conductor con experiencia. Todos los carros (buses, 4×4, camiones) que pasan por ahí, dejan a su paso una cortina de polvo sin importarles nada.

Vista panorámica de Vallecito mientras tanto, el 1 de septiembre, en la agenda del oficialismo se celebró el Día de la Bandera, esa de las cinco estrellas. En Tegucigalpa, los medios de comunicación cubrieron el acto encabezado por el presidente Juan Orlando Hernández y compañía.

Vallecito

Una vez escuché decir a alguien que a estas zonas, lo único que conocen, y refieren del Estado, es al Ejército, representado por soldados. No llega nada más aún después de 200 años. Por lo que es necesario tener esas llaves a mano para avisar que estamos llegando al punto acordado y nos reciba algún enviado de la OFRANEH que nos dirigirá en medio de una plantación de palma africana, y luego se avanza por una cocotera que nos avisa que ya estamos en esas tierras recuperadas.

Esa cocotera abre el primer comentario sobre la recuperación. Los cocos son el cultivo ancestral de la zona, por lo que el sembradillo es un mensaje de entrada del florecimiento y avance de la organización en la recuperación de su ancestralidad y su autonomía. Al cruzar la pequeña comunidad se observa una cocina comunitaria de adobe y madera, lugar donde se cocina para todos y todas las personas que lograron las “llaves”. El zacate dibuja los dos carriles para los carros, uno en la parte de arriba y la otra, en la de abajo que conduce a unas cabañas habitadas por miembros y miembras de la OFRANEH. Al fondo se observa una galera y al lado una pequeña escuela donde estudian los niños y niñas que crecen en Vallecito.

El anfitrión de los pueblos fue un amplio salón abierto y con sillas parecidas a las de una iglesia católica, pero en este caso, en círculo y en medio de este  dejando un espacio al centro para que las personas involucradas en la discusión puedan participar y no ser únicamente oyentes.

Los pueblos

Poco a poco fueron llegando las y los participantes las diferentes regiones y organizaciones. Haciendo su entrada al gran salón con sus respectivos grupos y evidenciando poder en sus lenguajes corporales. Potentes como cada una de sus luchas. Primero ingresaron las representantes de la OFRANEH quienes colocaron un ceremonial para el incienso en el centro, luego se sumaron las y los campesinos organizados en la Coordinadora de Organizaciones Populares del Aguán (COPA), representantes del Comité Municipal de Defensa de los Bienes Comunes y Públicos (CMDBCP) y la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en Honduras.

Alrededor del incienso se fueron formando un grupo de compañeras negras para iniciar la jornada con una oración cantada en garífuna como parte de la espiritualidad de su pueblo.

Patrona

 

Al concluir, tomó la palabra Patrona, representante de la OFRANEH, quien dirigió el primer día de este Encuentro de los Pueblos y que oficialmente daba inicio con un baño magistral de los pueblos que le han quedado grande al Estado de Honduras.

Patrona, al tomar la palabra, inició destacando el impacto que ha tenido la pandemia a nivel mundial, “ustedes saben que ha sido una epidemia que nos ha atacado y nos ha atacado parejo. A nosotros los pobres es a quienes nos ha afectado más, muchas veces no tenemos ni para llegar al hospital. Por muchas razones. Pero ahí fue cuando vimos la importancia como organización de empezar a implementar la medicina casera, a trabajar con nuestras hierbas, nos dimos cuenta que si nos esperanzábamos al Estado de Honduras, no íbamos a llegar a ningún lado, por lo tanto, OFRANEH como organización decidió abrir Casas de Salud en todas las comunidades”.

Parte de sus medicinas para enfrentar la Covid19, resalta Patrona, ha sido su té, además de la salinidad del mar, “el mar es algo poderosísimo para el covid”, comentaba mientras todo el salón prestaba atención. Agregando que también se pueden hacer gárgaras de limón, yodo, agua tibia y sal, porque el covid se centra en la garganta y debe nebulizarse dos o tres veces al día con manzanilla.

Luego, aprovechó para cuestionar que la medicina y las farmacéuticas se niegan a reconocer el valor de sus medicamentos ancestrales y añade que “enfermarse hoy, se tiene que ser millonario porque cuando uno llega donde el médico, le dice a uno que debe tomarse las pastillas de por vida” y eso “porque nos han cambiado nuestra forma de comer, ya no se come la tortilla solo con los frijoles, hay que echarle de todos los químicos que hay en todo el mundo y ahí entran todas las enfermedades que nosotros estamos adquiriendo. Sí ustedes se fijan, el 90% de la humanidad está padeciendo de diabetes” y “así nuestro sistema se va debilitando y cuando llegan enfermedades como el covid, estamos frágiles”.

Finalmente compartió dos experiencias más;  fabricación de gel que se compartió tanto que hasta llegaron a las cárceles y el conocimiento de las parteras de las casas ancestrales de la salud que ayudó a que las niñas y niños nacieran sin dificultades, pues los hospitales estaban repletos de pacientes de covid.

Los cuidados al centro

Posteriormente, se abrió la participación y las organizaciones dentro del círculo compartieron el agradecimiento por las recetas, pero también reconocieron la importancia de un espacio de encuentro como el que se estaba dando.

Minutos más tarde, OFRANEH se presentó al equipo de la diversidad sexual, encabezado por Marianela, quién destacó que uno de los problemas que bajó fue la discriminación a su comunidad en las zonas donde había Casas de Salud, “durante la pandemia, muchas familias se dieron cuenta de la orientación de nuestros compañeros y algunos fueron golpeados, algunos los echaron de su casa y ahí fue donde se volvió a fortalecer la comunidad LGTB dentro de la OFRANEH, que siempre ha habido un apoyo, pero en el momento de la pandemia fue donde más nos hemos visibilizado y apoyado y hoy en día tenemos dos sedes para compañeros que no tienen donde vivir”, “yo estoy muy agradecida con la OFRANEH porque nos ha apoyado y nos ha formado y hemos contribuido a repartir los tés en las cárceles y en los diversos espacios”.

Una vez concluida la participación del grupo de diversidad sexual de la OFRANEH, se abrió la palabra en el circulo de reflexión, y dentro de los comentarios, Melissa Cardoza, de la Red de Defensoras rescató la importancia de las mujeres en la pandemia, y que son ellas las que han asumido el rol de protección de las familias, de la promoción de los tés comunitarios, pero también se incrementó la violencia y las agresiones sexuales contra las mujeres, “porque nosotras no podemos seguir sosteniendo en nuestra vida, la vida de los otros”. O en el caso de las y los compañeros de la comunidad LGTB, “que todo el mundo les margina, pero cuando llevan el té, el gel y las mascarillas, ahí si les aceptamos”, reprocha.

Y entonces, sentenció Cardoza, “la pandemia ha puesto en claro que hay un montón de cosas que cambiar rotundamente, y esa es una cosa, la agresión a las mujeres no puede seguir siendo permitida, asolapada o silenciada por el movimiento social, sobre todo la que protagonizan los hombres”.

Recordando a Berta

Nuevamente Patrona tomó la palabra y comentó que la recuperación de la espiritualidad y la cultura de la OFRANEH, no es únicamente un proceso de su organización, Berta Cáceres fue muy importante junto a Mirian Miranda y ahora todo pueblo indígena saca su cultura, “y esa es nuestra fuerza”. “La iglesia nos sataniza, pero nosotros le decimos a nuestros niños que esta es la cultura nuestra, hay que decirle a los niños porque si no van a crecer creyendo que el salvador nuestro fue Cristóbal Colón. Si nosotros como garífunas hubiéramos perdido nuestra cultura no hubiéramos sobrevivido, así que cuidemos nuestra cultura.”

 

200 años de falsa representatividad

Poco a poco fueron comentando más participantes, quienes desde sus experiencias de lucha ofrecieron temas de reflexión al espacio. Para Leonel George, un militante de organizaciones campesinas y defensor de Guapinol, en Tocoa, también llegamos a 200 años de falsa representatividad en los gobiernos nacionales, pero también en los locales y sus alcaldías, “el Estado en estos 200 años ha sido un instrumento del poder económico que ha metido en la institucionalidad a políticos que han ido ahí para hacer mandados. Esa ha sido la experiencia de las comunidades, no han tenido respuesta, ni se ha sentido protección ni garantías, lo que aparece en las leyes, todas son orientadas a favorecer intereses económicos y nunca para proteger a las comunidades”.

Leonel además reconoce que los conceptos de autonomía y soberanía han sido más practicados por las comunidades a través de sus resistencias, que por el Estado que más bien ha sido un colaborador de las invasiones extranjeras a través de los proyectos extractivos. 

Al referirse a la clase política, el defensor les cataloga como “una clase política perversa, inmoral, ilegal, fraudulenta, injusta que no le ha dado al ser humano, lo que le corresponde por dignidad”.

Ante esa realidad, Leonel ha decidido postularse a la Alcaldía de Tocoa por el movimiento independiente “Todos por Tocoa”, como un ejercicio democrático. 

“Hay sectores que se han ido planteando la recuperación de la administración pública”, “hay personas que dicen, ¿cómo es posible que estemos en resistencia y en lucha y que haya en la administración pública, personas que toman decisiones y firman cosas que no tienen nada que ver con los intereses del pueblo?”, entonces, comenta, “hay un sector de la ciudadanía que se lo ha ido pensando y ha avanzado a propuestas alternativas y a sacarse de la mente el color o el partido que siempre está controlado de manera jerárquica y no le da participación a nadie en la toma de decisiones, eso es así en todos los partidos”.

Es por ello, dice, que su movimiento se está repensando la participación política con candidaturas independientes que se puedan desligar del control y de la figura de un partido y de un cacique y que más bien sean los ciudadanos, los movimientos sociales y los sectores en lucha, quienes decidan cómo se gobierna.

George concluyó que la celebración del Bicentenario del Gobierno es “una celebración hipócrita, inmoral de independencia, de soberanía; porque eso solo existe en escritos, pero en la práctica es entreguista, es de despojo, es de violaciones, de asesinatos, de irrespeto total tanto al ser humano como a la soberanía patria”.

 

Traducción del “Decreto 120-2013”

Juan López, ex candidato a la Alcaldía de Tocoa y miembro del Comité Municipal de Defensa de los Bienes Comunes, rompió el hielo a la vuelta del almuerzo del primer día al consultar al salón sí conocían el Decreto 120-2013, el cual dio vida a las Zonas de Empleo y Desarrollo (ZEDE). Una parte del salón asentaba con la cabeza el conocimiento, pero otra parte parecía desconocerlo. A lo que López arrancó una traducción sobre el tema, mencionándole a la gente que “es legal, no hay duda, pero justo no es”.

Y para explicar mejor y sin ningún error, Juan sacó su celular de la bolsa del pantalón y prosiguió con la lectura del Articulo 2, de dicho Decreto, “para ir teniendo una idea uno de a dónde apunta con el tema ZEDE, este articulo define los campos en que se darán las ZEDE. Son 13, y el último dice, y otros, ósea que eso es infinito”, explicó.

“Miren, el número uno; dice que las ZEDE son Centros financieros nacionales e internacionales. Dos; Centros logísticos internacionales. Tres; Ciudades autónomas. Cuatro; Cortes comerciales internacionales. Cinco; Distritos especiales de inversión”, a lo que hace una pausa y comenta que todos estos numerales antes leídos apuntan a la inversión extranjera, “las grandes transnacionales que mueven la economía mundial”, y continúa con el “seis; distritos energéticos renovables”, y vuelve a explicar que en Honduras, la región con mayor carga hídrica está entre Colón, Gracias a Dios y parte de Olancho, “en donde estamos ahorita”, remarca mientras las y los participantes prestaban atención como si de una misa dominical se tratara. 

“Siete; Zonas económicas especiales”, lee, y vuelve a hacer una pausa y les dice a sus compañeros y compañeras que cuando uno lee estos textos debe ser muy acucioso. Y vuelve al celular, “Ocho; Zonas sujetas a un sistema jurídico especial. Nueve; Zonas agroindustriales especiales”, “Diez; Zonas turísticas especiales”, “Once; Zonas mineras sociales”, “Doce; Zonas forestales sociales” y concluye con “cualquier régimen especial no señalado en el presente Artículo o que incluya una combinación de varios de estos regímenes para procurar el desarrollo de las inversiones bajo modelos incluyentes y otros análogos”.

El mismo López, de frente al grupo y al incienso, señaló enérgicamente que “existen 23 proyectos de este tipo, y suman el 40% del territorio del país”, “no tenemos espacio en este proyecto, por lo que las ZEDE representan un riesgo muy enorme para la estabilidad social, ambiental, la espiritualidad ancestral porque atentan contra la vida”, sentenció.

Los acuerdos

El primero y el segundo día, trajeron al centro del salón, la discusión de qué hacer ante los problemas que achacan a los movimientos territoriales y sociales presentes en el Encuentro, a lo que Melissa Cardoza, quién dirigía la plenaria de apertura, comenta que “estar aquí ya es hacer algo, es construir proyectos políticos, agendas comunes”.

Esly Banegas, de la Coordinadora de Organizaciones Populares del Aguán, en su participación compartió lo expresado por Melissa, pero también lo reflexionado por el grupo, sobre la concentración de la riqueza del país “en manos de la oligarquía que tiene cada vez más a la población en condiciones de miseria, acapara más del 80% de los recursos”, pero agrega que es importante ver “la respuesta que siempre tenemos como movimientos territoriales y populares”.

A pesar de eso, “nos vemos dispersos, y hoy más que nunca necesitamos articularnos, si tocan a Reitoca, responsamos en el Aguán, o sí tocan a los compañero se Occidente, eso de sacar a los difuntos, los muertos de los cementerios, también deberíamos de responder y eso pasó en Occidente, porque las mineras van avanzando, porque las hidroeléctricas, aquí tenemos una en Santa Fe, y las comunidades ya no tienen agua”.

Y menciona que en el gobierno de Mel Zelaya se aprobó una hidroeléctrica detrás de la oficina de COPA. También señala que aún hay concesiones que no han avanzado como la “punta de lanza en el municipio de Tocoa, que es la concesión para Inversiones Los Pinares, que Pepe Lobo la otorgó a Los Cachiros y ha pasado de mano en mano, hoy a Inversiones Los Pinares y sus dueños son, Lenir Pérez y Ana Facusse. Y eso refleja el vínculo de los señores que se fueron a entregar a Nueva York y los que quedaron ahí”.

Esly continuó ironizando cómo el Estado de Honduras, después de ser señalado por la CIDH como responsable del asesinato del defensor ambientalista Carlos Escaleras, el 18 de octubre de 1997; renombró al antes Parque Nacional Montaña de Botaderos con su nombre, pero “todo está concesionado para minería, los ríos están concesionados, y al asesino, o a los señalados nunca les hicieron nada”, “entonces hay necesidad, urgencia de parte de nosotros los pueblos de ir teniendo mayor conciencia e información sobre estos hechos”, “necesitamos seguir construyendo estas articulaciones y vínculos de hermanas y hermanos, valorar lo que cada persona representa y es necesario avanzar en análisis, pero también en propuestas y dejar las pequeñeces que nos dividen porque vamos en camino a mucha más represión”.

Diferencias

Definitivamente, que los pueblos se encuentren y al ser tan diversos, y no “un solo pueblo”, como define el discurso oficial; puede generar precisamente algunas diferencias.

Los pueblos, por muy cercanos que sean, pueden tener varias formas de interacción. La OFRANEH por su lado, al ser parte de la etnia Garífuna, tiene una cultura ancestral tras de ella. Y esa cultura es mucho más directa en su comunicación e interacciones, pero, Vallecito como ejercicio de autonomía, potencia las capacidades de comprensión de su identidad, a lo que los compañeros y compañeras de las organizaciones campesinas del Aguán, no pararon de admirar desde el primer día. La posibilidad de tener su territorio donde son dueños y dueñas de su cultura y espiritualidad, su educación e incluso su propio lenguaje, les posiciona frente otros pueblos en una posición muy por delante, pues tienen la oportunidad de darle forma a su futuro. Basta con ir una vez cada cierto tiempo a Vallecito, y se puede observar que el paso la vida no gira en torno al desarrollo empresarial ni corporativo, el desarrollo de Vallecito avanza al ritmo y al tiempo de su pueblo.

Para contar esto, Rony Castillo Guity, nacido en Iriona, Colón, garífuna con dos doctorados, el último lo obtuvo este 2021 por la Universidad de Texas, y es sobre Estudios Latinoamericanos en tres disciplinas del conocimiento: educación, sociolingüística e indigenidad y negritud. Rony ha propuesto algunas modificaciones al proceso educativo de la Organización Fraternal Negra de Honduras y considera muy importante hablar no solo del Bicentenario comprendido desde 1821 al 2021, sino que se debe ir más allá.

Pero esos 200 años son un pie para hablar de la creación de estos Estados “fundamentados en tres aspectos cuando se crean estos Estados. El primero es el racismo, en el acta de independencia no se contemplan a los pueblos indígenas ni a los pueblos negros. Y quienes habitaban estos territorios eran los pueblos indígenas, que no son parte del Acta de Independencia de Honduras. En el capítulo 4 de esa acta, se habla de un pueblo africano que no hay que dejarlo al momento de generar los votos, solo en ese momento menciona y en ese año el pueblo garífuna ya estaba aquí y estas tierras ya estaban ocupadas. El pueblo garífuna llega en 1797 a Honduras, precisamente a Roatán y luego se disemina por toda la costa a Trujillo y la primera región autónoma garífuna, es justamente Farallones, así se llamaba aquí. Ósea, todo el sector de Limón, Aguán hasta pegar a Río Tinto o Negro”.

Entonces, “se debe reconocer que esta nación es construida desde el racismo. Esto quiere decir que por tu condición de piel se te considera menos persona. ¿Pero qué pasa con esto?; los españoles que eran los primeros colonizadores, de la mano del Fray Bartolomé de las Casas con el poder de la iglesia, que hicieron binomio en la construcción de este Estado racista; despreció al pueblo negro y lo inferiorizó.”

Rony, firmemente agrega el segundo elemento, donde “la educación que se instituye cuando se forman los países nacionales a partir de 1821, ha cimentado las bases, las estructuras para que el colonizador que llegue continúe, porque la colonización no se acabó, la colonización mutó. Y eso es lo que tenemos hoy. Y uno de los elementos por el cuál funciona, es a través del sistema educativo en general, llámese escuela, o llámese sistema universitario o cualquier tipo de sistema educativo. En las comunidades garífunas, los niños ya no hablan garífuna a pesar de que nuestro idioma ha sido muy útil para Honduras. Si ustedes recuerdan el año 1969, durante la guerra con El Salvador la estrategia de comunicación fue en garífuna y los salvadoreños no pudieron interceptar por el código garífuna”. “Y nosotros podemos culpar a las familias que no le enseñan garífuna a los niños, pero no, el sistema educativo se construyó para que hoy no tengamos niños hablantes, porque cuando te niegas a ti mismo, es fácil entregarse y venderse a otros. Entregar tu dignidad barato. Por eso tenemos gente de la comunidad garífuna que no están aquí, y no están en la lucha social, ni acuerpan la lucha contra el sistema, sino que son parte de ese sistema, del sistema educativo”, “que en vez de ser formados, hemos sido desinformados” “porque el sistema de colonización que nos han metido es que cada vez tengamos menos capacidad de enfrentar al sistema y que tengamos menos capacidad de generar espacios como este”.

Para Rony, un tercer elemento muy importante a considerar es el papel de las iglesias y las religiones, “otro de los mayores daños a la lucha y al pueblo garífuna son las iglesias. Yo creo en Dios, creemos en Dios, y la lucha garífuna está cimentada en la espiritualidad garífuna que es lo primero, pero las iglesias ideológicas han deformado, pervertido la lucha porque incluso han demonizado y condenado la espiritualidad del pueblo garífuna diciendo que es del diablo para poder dividir, pero no solo eso, poder desvirtuar la lucha de las comunidades. Ósea, estos son los frentes contra los que nosotros luchamos para poder montar el proceso de emancipación del pueblo nuestro”.

A la salida del salón,

Al mediodía del 2 de septiembre, las y los participantes fueron saliendo poco a poco del salón en dirección al comedor y los buses que les regresarían a sus comunidades. La última toma del Encuentro de los Pueblos se dio cuando la galera estaba casi vacía y en la cámara se veía un perfecto encuadre con un cielo azul de fondo; y Rony Castillo y Juan López, protagonizaron el último momento al confesar ambos sus fes y espiritualidades, diferentes por supuesto, porque la mayoría de los campesinos del Aguán son católicos y él (Juan) tiene una responsabilidad pastoral social, a lo que Rony responde con una sonrisa y agrega que es interesante, “yo fui seminarista también”, y ambos concluyen que lo importante ahora, es seguir luchando por sus autonomías.

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