En un café con el mimo de Centro América

¡Qué abran los teatros!

Redacción:  Wendy Funes | Fotografía: César Fuentes
Leonardo Montes de Oca, Wendy Funes y Sandra Rodríguez.

La prensa lo cataloga como precursor de la pantomima en América Central.

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. —Seis horas así como Cristo —, dice. Abre los brazos como si estuviera crucificado.

—Estaba con los ojos abiertos y los doctores me operaban, platicaban entre ellos, hablaban de la Plataforma. Perdí hasta la madre, ya no tengo ombligo ¡ve! —. Leonardo Montes de Oca se levanta la camisa y muestra la cicatriz larga que empieza cerca del pecho y se pierde más debajo de la cintura de su pantalón.

Su mamá sigue vive, tiene más de noventa años. Ha empezado a recordar la operación unos segundos después de preguntarle si hay algo o si hay gente que a estas alturas del camino lo conmuevan porque Leonardo Montes de Oca sí esculpe huellas con su personalidad, no solo cuando habla sino también con sus silencios.

A él, yo solo lo he visto dos veces.

La primera vez, me lo encontré, por casualidad, tomando sopa de res, en el calor de un mediodía en el mercado Los Dolores, en el centro de la capital hondureña.

Bastó con oírlo hablar unos minutos para que influyera en mi deseo de comprender más sobre la influencia del lenguaje y que sus palabras quedaran indelebles en mi mente. Parece que Montes de Oca es de esas personas que tienen la capacidad de impresionar a primera vista.

—Estoy trabajando una obra feminista, ahí va a salir como hablan las feministas que para todo se refieren a la verga, me vale verga, la verga, jejje—, platicaba ese día con los defensores de derechos humanos César Fuentes y Ovidio Moncada.

Es uno de los pioneros del arte dramático del país. En el siglo antepasado, su bisabuelo, Miguel Ángel Montes de Oca, había viajado de España a México con una compañía de ópera. Cuando su gira llegó a Honduras, se enamoró de Josefa Acosta Gálvez y se quedó acá. De ahí surgió una estirpe de artistas, poetas, pintores y arte dramático.

Su nombre me sonaba porque lo había oído mencionar muchas veces. La segunda vez que me lo encontré  por casualidad fue una tarde de jueves, en Café Paradiso mientras tomaba café con César y con la periodista Sandra Rodríguez.

—Hola maestro—, dijo Sandra cuando lo vio.

—No, no, no soy maestro. Eso es un apodo—, replicó. Se alejó entre los pasillos decorados con obras artísticas para encontrarse con pintores, escritores, actrices y periodistas que tiene el café como su punto de encuentro.

A sus espaldas, empezaron a comentar de su talento e historia. Se me ocurrió entrevistarlo porque —así como estaba yo de rústica respecto a su carrera en el teatro hondureño pese a tantos años de carrera periodística— descubrir que es parte de una estirpe de artistas como su tío Confucio Montes de Oca y sus tres hijos, sin duda, es recorrer una parte del dolor y la felicidad de la historia del arte en país.

Al final de la entrevista quedó tomándose una “caguama”, de esas cervezas en botella grande. Ahí estaba uno de sus tres hijos el mimo Liure Montes de Oca. Agalta es socióloga y cineasta y su otra hija, Maraita, es “chef” y pintora. “Es que conozco todo mi país”, resumió en la plática para explicar por qué sus hijos llevan el nombre de municipios.

Su próxima obra se llamará La paradoja de la puta, se trata sobre la corrupción en los tres poderes del Estado.

Reporteros de Investigación (RI): ¿Dice usted que le disgusta que le digan maestro por qué después de tanto tiempo y lo que ha hecho por el país, no le gusta esta etiqueta?

Leonardo Montes de Oca (LMO): Es que yo siento que eso es como un apodo porque yo me llamo Leonardo, no me llamo maestro, yo tengo una licenciatura y tampoco me gusta que me digan licenciado, mi licenciatura es en Arte Dramático. Me gusta que me traten como soy yo, no me gusta estar arriba ni debajo de las personas y eso de maestro me hace sentirme que estoy sobre los demás y a mí me gusta estar a la par de las personas.

RI: ¿Qué proyectos tiene en este momento, en qué proyectos está trabajando?

LMO: Bueno, ahorita solo tengo una obra de teatro que escribí que se va a presentar en un festival de la universidad (UNAH), ya se presentó hace dos años, se llama La Candidata. Es una obra de una mujer que se ha tirado a ser la presidenta de la república para atacar totalmente el machismo.

RI: ¿Y ahí hace algún énfasis en el lenguaje que utilizan las mujeres feministas?

LMO: Hay parte de ese lenguaje, también hay parte un poquito fuerte porque es una mujer que la casan con un viejo a los 15 años entonces está frustrada, entonces usa palabras muy fuertes.

RI: ¿Es un sarcasmo la obra?

LMO: No, no, no, este es un monólogo, eh diciendo qué es el machismo y cómo las mujeres se van a defender.

RI: ¿Es un monologo con visión de género?

LMO: Sí con visión de género.

RI: ¿Y cómo aprendió usted la visión de género?

Montes de Oca levanta las cejas y se queda en silencio.

RI: Digamos, la visión de género es relativamente nueva entonces uno piensa ¿cómo es para un hombre aprender la visión de género?

LMO: Yo soy de una familia matriarcal. ¿sí? Tenía 13 hermanas de tres matrimonios de mi padre, mi padre un machista, entonces yo viví lo contrario y aprendí lo contrario que me enseñó mi padre.

RI: ¿Con el machismo usted aprende lo importante que es la visión de género?

LMO: Sí pero yo nací en el 55 y eso viene del setenta para acá…es algo natural, pues, aprendí a respetar a la mujer.

RI: ¿Y cuántos años, de carrera en el Arte Dramático hondureño?

LMO: Cincuenta y un años de hacer teatro.

RI: ¿Abriendo una brecha en Honduras en un momento en Honduras en que no se podía ni se entendía que era el teatro, me imagino?

LMO: No, yo comencé en 1970 y la gente iba mucho al teatro, no había que llamarla, solo se hacía la publicidad y la gente llegaba, después me fui a México a estudiar, me gradué; egresé y empecé a crear una rama del teatro, a fomentarla que es la pantomima.

RI: ¿Me comentaban por acá que estudió con un mimo muy reconocido, en México?

LMO: Sí, Frederik Vanmelle.

RI: ¿Él ha tenido gran influencia en su carrera?

LMO: ¡Ah no! Sí influyó mucho porque en Centro América no había pantomima, entonces yo vine a formar mimos en Centro América y  lo logré y en Honduras es donde más mimos hay porque yo vivo aquí.

Yo creo que en Honduras hay de 15 a 20 mimos.

RI: ¿Hay apoyo para este género, hay comprensión de la gente de la importancia que tiene?

LMO: A la gente le gusta el mimo. Apoyo, los artistas nunca estamos esperando, peor con estos gobiernos, a ellos no les interesa el arte, no hay una, como podemos decir, en el Estado de Honduras no hay una programación para apoyar la cultura y el arte.

RI: ¿Usted me decía que en los setenta la gente sí iba al teatro, eso quiere decir que desde los setenta al siglo XXI usted ve que hay cambios en el comportamiento que la gente tiene respecto al teatro?

LMO: Sí hubo un cambio porque yo desde el 1979 hasta 1985 que regreso, en el 79 me voy para México, esa etapa no la conocí; esa etapa que yo vine había un montón de movimientos de teatro, o sea que el teatro se movía mucho a través de la comunidad hondureña de teatristas; ya a finales del 88, el 90, ya el teatro cae y eso es algo bien natural, después el teatro empieza a subir de nuevo y empiezan a crearse las salas de teatro independientes como Memorias, Bambú y otras; pero lo que sucede es que en esos momentos nos cae esta pandemia y la pandemia a los artistas nos tiene, no podemos, especialmente los de teatro no podemos hacer presentaciones porque están restringidas las áreas de mucha aglomeración de personas. Cosa que no se lo prohíben a las iglesias, pero si nos lo prohíben a nosotros los artistas. Entonces eso nos vino a molestar también económicamente porque nosotros vivimos de nuestro propio dinero, yo soy uno de los que vivo, yo nunca ando pidiendo financiamiento, yo invierto en lo mío.

RI: ¿Cuántas obras lleva en todo este tiempo de carrera, casi cinco décadas?

LMO: En Honduras, antes de irme una; en México, hice seis. No produzco mucho.

RI: ¿Es más de calidad que de números?

LMO: Sí y aquí después he trabajado con la FAO, con campesinos, con la cooperación española, con el PNUD también, me he dedicado más a la enseñanza que a montar obras.

RI: ¿Qué necesita Leonardo Montes de Oca para generar una obra, para hacer esa creación?

LMO: Es una pregunta bien rara porque yo cuando genero una creación se me ocurre en el momento entonces yo no estoy pidiendo ayuda a nadie, lo que necesito es la actriz o el actor.

RI: ¿Y las fuentes de inspiración cuáles son?

LMO: ¡Ah ya¡ Mi teatro, es un teatro contestatario, o sea que yo respondo a la realidad del país a través del teatro. El teatro contestatario es el teatro político.

Yo no puedo montar una obra solo por montarla, tengo que estar siempre tirándole al Estado a la injusticia, a lo que sea, siempre tengo que estar atacando algo.

RI: ¿Así que podríamos decir que lo que necesita es nutrirse de la realidad?

LMO: Me nutro de la realidad porque el teatro es una respuesta a la realidad.

RI: ¿Cómo diría usted conociendo, porque ustedes se conocen en el ambiente, que es la vida de un actor o de un creador de teatro en Honduras?

LMO: Yo nunca me he quejado, muchos se quejan que no tienen apoyo que no tienen esto que no tienen lo otro. Yo no. Yo hago las cosas porque yo he dicho siempre zapatero que no hace zapatos, no vende zapatos. Entonces si no hago teatro, no vendo teatro.

RI: ¿La gente como responde, la de la ciudad, la del área rural, cuál es la gente que tiene más conciencia?

LMO: En la ciudad, Tegucigalpa es la gente que tiene más público para el teatro, pero el campesino, yo he trabajado mucho con ellos, y les fascina el teatro, es como que haya llegado el circo, como que haya llegado el cine, les fascina ir al teatro.

RI: ¿Y en las escuelas, si hubiera fomento desde las escuelas, usted cree que habrá mucha aptitud para el teatro o cómo cree que sea eso?

LMO: Noo, sí la hay, sí hay bastante aptitud y especialmente en la zona rural hay muchas personas con un gran potencial yo he encontrado grandes que se entregan que aprenden rápido y que actúan muy bien.

RI: ¿Pero que no hay apoyo o usted cree que ha ido creciendo el fomento estatal?

LMO: No, ha bajado.

RI: ¿Desde cuándo?

LMO: Yo lo empecé a ver que empezaba a bajar desde el gobierno de Mel para acá (2006) y este gobierno porque hay un gobierno que sí tuvo mucho apoyo al teatro ¿y cómo podría decirlo? Qué contradictorio que era un gobierno militar el de Juan Melgar Castro (1975-1978).

RI: ¿Con qué resultados?

LMO: Mucho, se presentaban festivales, se fundó la Escuela Nacional de Arte Dramático, el ministro era un coronel que manejaba un programa en la televisión que se llamaba Proyecciones Militares.

RI: ¿Cuántos teatros físicos tenemos en Honduras solo el Manuel Bonilla o hay más?

LMO: Independientes en Tegucigalpa hay dos, Bambú y Memorías; en San Pedro Sula hay uno que es el Chico Saybe que supuestamente es de la municipalidad, pero creo que es de Chico Saybe y en dos o tres colegios hay teatro; La Fragua que es otro teatro de El Progreso, de los jesuitas; el Manuel Bonilla; el que tienen abandonado en Choluteca, le dicen la Casa de la Cultura, antes fue un cine; el Padre Trino y el Francisco Salvador que son de la universidad.

RI: ¿Algún mensaje final que quiera agregar?

LMO: Que vayan al teatro.

RI: ¿Qué vayan a ver La Candidata?

LMO: Cualquiera obra, no importa.

RI: ¿Cómo superar este tema de la pandemia?

LMO: Abriendo las salas de teatro.

RI: ¿Habrá algún peligro político que vislumbren?

LMO: No, si le tienen miedo al teatro, eso es de lógica, los políticos le tienen miedo al teatro.

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