Mujeres filósofas del siglo XX

Por: Rossel Montes 

La irrupción de la presencia femenina en la historia de la filosofía se nota mucho más desde inicios del siglo XX. La dominación masculina parafraseando a Pierre Bouerdie y la sociedad patriarcal se encargó de invisibilizar a las mujeres pensadoras. El avance de la sociedad capitalista, la revolución francesa y la emergencia de una nueva ciudadanía en las democracias de masas y formales, parece que dotaron a las mujeres de nuevos espacios comunicativos y de exterioridad, esas “sujetas” como diría Juana la Loca. En ese sentido, el proyecto feminista que desató las revoluciones burguesas trajo consigo una nueva forma de ver al Otro y las Otras, una alteridad radical, tema que trato en mi libro El Ser y el Otro. Es así que en el siglo XX salen mujeres como Rosa Luxemburgo, Simone de Beauvoir, Hannah Arendt, Edith Stein, María Zambrano o Simone Weil. 

La presencia de la mujer y la filosofía se intensificó después de la segunda guerra mundial, pero a inicios del siglo XX vemos la presencia de mujeres como Rosa Luxemburgo, que, aunque no fue filosofa, si fue teórica y una sesuda economista, llegó a polemizar con los más grandes teóricos marxistas como Berstein, Kautsky, Plejanov, y sobre todo Lenin y Trotsky, a los cuales les reprochó las practicas totalitarias durante el proceso soviético, sobre lo cual estaba muy acertada.  

En la filosofía francesa apareció Simone de Beauvoir, que no solo pasó a historia por ser la compañera de Sartre, sino, que por su tremenda obra teorica y literaria. Simone publicó en 1949 “El Segundo sexo”, una de las obras cumbres del feminismo de la diferencia, mucho antes que irrumpiera el feminismo radical. El segundo sexo es la obra más importante sobre feminismo de esa época, después de obras como La Mujer y el socialismo de Augusto Babel E Segundo sexo penetra en la problemática histórica y social de la mujer. El existencialismo de Beauvoir no solo está implícito en el Segundo sexo, sino que en otras obras no tan conocidas en Americalatina, y aún más desconocidas en Centroamérica, y aún más en Honduras. Obras como El existencialismo y la sabiduría popular, ¿Para que la acción? Hacia una moral de la ambigüedad, obra que trata de compensar al problema incumplida de Sartre de darnos una extensión del Ser y la nada donde se tratara el tema de la ética existencialista. También explayo su pensamiento existencialista en obras literarias como la Mujer Rota y otras obras.  El Segundo sexo pone en la escena de la discusión los temas que después autoras como Shumamith Firestone, Judith Butler, Federici, Celia Amorós, Seyla Benhabib y Nancy Fracer encarnizaran sendas discusiones sobre género, identidad, igualad y democracia en el capitalismo tardío.  

Una filosofa realmente profunda del siglo XX fue Edith Stein, fenomenóloga, alumna de Husserl Y Heidegger. El 9 de agosto de 1942 Edith Stein fue asesinada con gas cianhídrico en el campo de concentración nazi Auschwitz-Birkenau, junto a un grupo de judíos convertidos al catolicismo que acababan de ser deportados desde Holanda. Edith tenía el número de prisionera 44074. Su trágico final marcaría para siempre el recuerdo de su vida y su obra, convertida en mártir para el imaginario católico: el 1 de mayo de 1971 fue beatificada por Juan Pablo II en el estadio de fútbol de Colonia; y en 1998, tras aprobarse el necesario milagro, es canonizada por el mismo papa como Teresa Benedicta de la Cruz, en la Plaza de San Pedro de Roma.  La obra de Stein se vio opacada por el hecho de ser mujer, la relación de alumna-maestro, era muy tensa, Edmund Husserl le dio las posibilidades de desarrollarse, pero al mismo tiempo le ponía trabas, posiblemente por la misoginia del padre de la fenomenología. Fue asistente de Husserl antes que Heidegger lo fuese, posiblemente ella hubiese estado en una posición cercana a la del autor de Ser y tiempo. 

Aun así, Stein nos dejó obras importantes de la talla de “Ser finito ser eterno” donde se mezclaba la ontología, fenomenología y la mística.  Sin lugar a dudas, si su vida no hubiese dado interrumpida y en otro tipo de condiciones Edith Stein hubiese pasado a la historia como la filósofa y fenomenóloga más importante del siglo XX y sería mucho más grande que Hannah Arendt.  

El siglo XX y la filosofía francesa también contó con la existencia de Simone Weil, cuya vida fue realmente efímera, por lo cual su producción teorica es corta, pero significativa y muy oportuna. Simone Weil (1909 – 1943) fue una filósofa, activista política y mística francesa. Formó parte de la Columna Durruti durante la Guerra Civil española y perteneció a la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial. El pensamiento de Simone Weil estuvo siempre impulsado por una búsqueda insaciable por la verdad, su filosofía estaba por la senda de la filosofía platónica, la senda abierta por Marx y cierto anarquismo, preocupada y ocupada por los más desprotegidos. Me llama la atención en sobremanera la postura de Weil ante los partidos políticos, ya que consideraba que eran antidemocráticos en sus cimientos, posturas similares a las de Robert Michels y su sociología de partidos y la Ley de la oligarquía.  

De las pensadoras y filosofas importantes del siglo XX Hannah Arendt tiene un puesto especial, posiblemente dentro de las mujeres la más importante y citada. Su trabajo sobre el totalitarismo fue pionero y como digo en mi libro Filosofía política Arendt fue la primera teórica en elevar el concepto de totalitarismo a categoría epistemología de análisis, lo cual tuvo grandes repercusiones en la filosofía y ciencia política ulterior.  Castoriadis aseveró en alguna ocasión la deuda que tuvo con Arendt, ya que fue una gran influencia, lo mismo hacia Claude Lefort y otros teóricos más actuales como Enzo Traverso, Simona Forti y en al autor de estas líneas. 

La obra de una española en la filosofía del siglo XX es muy importante, discípula de Ortega y Gasset, Xavier Zubiri y García Morante, María Zambrano Alarcón ​ fue una intelectual, filósofa y ensayista española.​ Su extensa obra, entre el compromiso cívico y el pensamiento poético, no fue reconocida en España hasta el último cuarto del siglo XX, tras un largo exilio. María Zambrano fue la primera mujer en España en escribir un libro obre filosofía política y teoría democrática, siento la primera en poner el primer bloque teórico que otras autoras españolas como Adela Cortina, Victoria Camps desarrollarán en sus obras. Persona y democracia fue un libro escrito por Zambrano en su exilio en Puerto Rico, un libro dificil de encontrar, y no tan citado como sus otros trabajos filosóficos que conectan con su mayor aporte como lo es la Razón poética. La razón vital de Ortega devino en Zambrano en una razón poética; la poesía para Zambrano era otra forma de salirse de los cañones del racionalismo excesivo que la razón instrumental había desarrollado y que según Zambrano había aniquilado nuestra capacidad de acceder a la realidad, que no solamente la racionalidad es un instrumente epistémico para aprehender lo real, sino que nuestra sensibilidad estética lo era también. En Poesía y filosofía y el Hombre divino Zambrano se explaya en una ontología de raigambre poética, y nos lleva hasta los comienzos de la misma filosofía occidental, cuando la filosofía y la poesía aún no se habían separado.  Dice Richard Rorty en uno de sus textos que la filosofía brasileña no es muy sonada internacionalmente, y yo pensé ¿y honduras cómo está? Y una amarga sonrisa salió de mí. En Latinoamérica hay mujeres que están irrumpiendo en las aéreas de humanidades y filosofía, y esos frutos están saliendo a la luz. Por el momento esa producción sistemática de filosofía aun es de hombres. En Honduras tenemos a la filósofa Doña Irma Becerra, doctorada en Alemania y autora de una obra considerable, Filosofía de la resistencia, obra que trata de teorizar sobre el movimiento socio-político ulterior al golpe de Estado de 2009 y el movimiento social que acuerpa la concepción de un nuevo socialismo. Ante la insistencia de Manuel Zelaya de un “socialismo del siglo XXI”, pero que no se molesta en darnos algunas características de ese “socialismo del siglo XXI”, y como seria su aplicación en nuestra tragedia hondureña. Becerra de agarra de nuestra tradición intelectual y nos deja claro que nuestro socialismo será original y no calco ni copia de modelos externos.  Donde figuran personajes como Morazán y Valle como imaginarios nacionales

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