El gobierno cómplice de maltrato animal al permitir usurpación y medicamentos inadecuados

Nala (Izquierda) recién operada por un veterinario que la rescató debido a una pelota que surgió en su cuerpo luego de una medicación y operación inadecuada por un supuesto veterinario que no tenía sellos del Colegio Médico Veterinario de Honduras. Yace postrada con dolor y a la par, su hermano Figo.

El gobierno cómplice de maltrato animal
al permitir usurpación y medicamentos inadecuados

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Redacción: José Manuel Serén con reportes de Wendy Funes
Edición: Wendy Funes | Ilustraciones: César Fuentes

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El sacrificio de animales y la esterilización sin supervisión, la caza ilegal, el cautiverio y la venta de animales especialmente protegidos, son delito penado con cárcel.

Tegucigalpa Honduras | Reporteros de Investigación.Ni la Secretaría de Salud ni los servicios estatales de control animal, tienen dependencias  para evitar el maltrato aunque existen leyes que yacen en el Diario Oficial La Gaceta.

En las últimas tres semanas, el equipo de Reporteros de Investigación visitó la Secretaría de Salud, el Colegio Médico Veterinario de Honduras (CMVH), tres clínicas privadas, el Instituto de Conservación Forestal (ICF), se solicitó información pública al gremio, se hicieron diversas llamadas para estrellarse con la falta de información y únicamente algunos veterinarios se atrevieron a mostrar su preocupación.

En ninguna de estas instancias, las personas dieron entrevistas y la información es casi nula, pese a la gravedad del problema.

Una tarde de junio, el equipo llegó a la Secretaría de Salud. En una ventanilla situada cerca de la entrada se consultó sobre el departamento encargado del cuidado de animales y manejo de regulación de medicamentos. La respuesta fue: ir al Departamento de Seguridad, ahí había un rotulo de regulación sanitaria.

¿Acá lo mandaron? No creo que acá lo atiendan, —advirtió una joven con entonación amable.

Al buscar en otra oficina, otra servidora pública dijo que había que consultar al Departamento de Zoonosis.

—Solo que la doctora no está, pero pueden regresar otro día, llámenme que voy a ver si les puede atender, —dijo ella.

La siguiente estación del viaje a los pasillos estatales fue ir a Relaciones Públicas, la encargada dijo que eso es con el Departamento de Zoonosis.

Al volver a subir las gradas para ir a este departamento, otra persona a la que se le contó sobre el tema de consulta, respondió que no estaba quien manejaba este asunto. Nos entregó un cartel con información sobre la rabia. El joven dio su número de celular, así que se le llamó al menos dos veces, pero su respuesta fue que la especialista no estaba en la oficina, en una segunda ocasión respondió que estaba de viaje.

Unos días después de visitar Salud, el traslado se hizo hasta el Instituto de Conservación Forestal (ICF). La respuesta obtenida es que solo manejaban un departamento para protección de vida silvestre.

En las clínicas y en el Colegio Médico Veterinario la respuesta fue la misma: La negativa de información.

NALA Y SU VERDUGO

Mi gata tenía una “pelota redonda” cerca de las mamas que arrastraba al caminar.
Antes de cumplir su primer año, le inyectamos anticonceptivo por prescripción médica de un veterinario al que solo conocía como Wilmer.

Cuando llegué a la clínica veterinaria, el médico me explicó que la gata podía sufrir cáncer. Un padecimiento cada vez más común en animales domésticos que caen en las garras de falsos veterinarios o de profesionales inescrupulosos que venden cualquier medicamento sin importarles los efectos secundarios.

En ese instante, no sabía el laberinto de exámenes, jeringas, dolores, vendajes y noches de desvelo que nos esperaban junto a mi mascota y a la familia y el gasto de más casi mil dólares en medicamentos, cirugía, transporte y tiempo para la extracción de la masa.

Le hicieron exámenes para saber si tenía anemia, la revisaron para constatar si estaba bien cuidada, le sacaron una muestra de sangre para una biopsia.

Las muestras fueron enviadas a patología. Pero a una patóloga de humanos porque en Honduras no existe la especialidad veterinaria, me explicó el especialista.

Si la gata tenía cáncer, era por el anticonceptivo que le habíamos puesto por la ignorancia.

De ahí en adelante, sólo estaba la salida de ir a cuestas con el sufrimiento de la mascota con cáncer o esperar un milagro.

Un mes después el diagnóstico fue una “neoplasia”, es decir, una masa anormal pero que no era cáncer; sin embargo, dijo el médico el medicamento comercial que se le aplicó durará dos años en su sangre y podría generarle nuevas masas, dolores y se mantiene el riesgo del cáncer.

La gata permaneció casi dos meses con un collar que le impedía limpiar con su lengua las heridas y teníamos que cuidarla, de otra forma se hubiera abierto la operación, adquiriría una infección y podía morir.

Al no haber hospitales públicos de mascotas en el país, compartir el espacio con un animal es adquirir un compromiso que es casi un lujo si se quiere evitar el maltrato que no solo puede ser por golpes sino devenir de una ineficiente política pública para el cuidado de animales y el control de medicamentos, dice un testimonio de una de las periodistas de Reporteros de Investigación.

Esta experiencia personal motivó a considerar un tema de interés público como el maltrato animal no solo dentro de los hogares o en la esfera pública por negligencia o ignorancia, sino que el maltrato animal es permitido desde el Estado que no regula de manera adecuada a supuestos profesionales veterinarios y tampoco, el medicamento que pueden consumir las mascotas.

“No solo hay médicos veterinarios que no están autorizados sino que el país está plagado de usurpadores de la profesión de médicos veterinarios, como los ingenieros agrónomos que ejercen actos propios de médicos veterinarios”, explicó la médica veterinaria Yumisa Múñoz.

“El caso más redundante, por ejemplo, el de un negocio de San Pedro Sula Mascotas Hertuno que ejerce actos propios de médico veterinario y el tipo no es médico veterinario ni siquiera es ingeniero agrónomo, es agrónomo egresado de aquella escuela que existía en La Ceiba y dice que es zootecnista, pero un zootecnista en su curriculum no está apto para ejercer actos propios de la medicina veterinaria”.

Según Muñoz, el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa) debería regular el tema de control medicamentos y el CMVH es el encargado de vigilar que quienes ejerzan sean profesionales de este campo.

Existe una Ley Fitozoosanitaria, aprobada mediante decreto 157-94, modificada mediante decreto 433-205. También fue aprobado un reglamento para el control de productos veterinarios mediante el Acuerdo Ejecutivo 08-96. Ambas normas son incumplidas en el país.

Maltrato estatal

Algunos casos van más allá de una negligencia médica asociaciones de rescate animal denunciaron en redes sociales un caso de abuso sexual en contra de un gato en Tegucigalpa, capital de Honduras.

Los denunciantes reaccionaron indignados ante el caso de sodomía en contra del felino que fue auxiliado por una capitalina, luego que este llegara a su casa en busca de ayuda.

La rescatista Lorena Elizabeth García señaló que el gato callejero acostumbraba a llegar a su casa en busca de alimentos, pero el pasado jueves notaron que llegó con un desgarre anal severo, debatiéndose entre la vida y la muerte.

El gatito era uno de los tres que ella alimentaba, manifestó que había luchado por que se quedara adentro de la casa mas no fue posible. 

“Ahorita en la tarde vino junto a los otros dos y cuando salimos a darles su alimento, vimos que él se quejaba mucho y mi hija notó que estaba muy extraño, se le revisó y lo vimos así como se los presento, en la mañanita que vino a comer no andaba así. Se ve que anda mucho dolor”, relató.

Animalistas y usuarios de las redes sociales donde ella publicó el caso, exigieron justicia, también pidieron que si alguien tiene información, sobre la identidad de los maltratadores de animales, hay que denunciarlos ante las autoridades para que sea aplicada la ley del maltrato animal.

¿Ahora de quien es la responsabilidad de supervisar los medicamentos?

La Agencia de Regulación Sanitaria (ARSA), es la institución que controla, autoriza, fiscaliza y permite el acceso de los medicamentos autorizados a comercializarse en el territorio nacional. 

Para garantizar el suministro de los medicamentos en el Estado, existe el Departamento de Emergencia Sanitaria, declarado mediante Decreto Ejecutivo PCM 005-2030.

En enero de 2020, con el fin de establecer y consolidar relaciones de cooperación y coordinación y asegurar la protección de la salud de la población y la facilitación del comercio, autoridades de la ARSA y del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa) firmaron un Convenio de Cooperación y Coordinación Interinstitucional para mejorar la Regulación Sanitaria e Inocuidad y Calidad  Alimentaria.

Pese a  tener un control, son muchos casos de efectos negativos en mascotas, por falta de control en medicamentos y su uso indebido aplicado por algunos veterinarios consta en denuncias procesadas por el Colegio Médico Veterinario de Honduras.

Ante esta lamentable situación que surge, el propietario de una clínica veterinaria de Tegucigalpa, que pidió ser identificado como el doctor Mejía, comentó que hay diversos efectos en la aplicación de estos antibióticos y que la reacción puede ser distinta en las mascotas porque sus defensas y padecimientos, contexturas y temperamentos varían en su entorno.

“Si alguien interpone la denuncia y nos vamos a lo legal, tiene que llevar pruebas, un dictamen médico que dictamine que está aplicación es la ‘ocasionante’ de este problema y si un medicamento no está prohibido su aplicabilidad es legal”, argumentó el doctor Mejía. 

Sin embargo, reconoció que algún tipo de desprestigio en esta área es parte de la falta de un control por parte de las autoridades que dejan la operación de algunos veterinarios que ejercen sin su autorización legal.

“Los afectados y vulnerables a diario los observamos en diversos puntos de Tegucigalpa con una mirada inocente y tierna de algunos; otros con aspecto a la defensiva como si protegiese lo que su amigo/a humana”, recomendó.

En sus adentros estas inocentes criaturas ignoran todo tipo de peligros a los que se ven enfrentados: negligencia en su salud, falta de atención sólo saben que hay que vivir y en esa etapa lo hacen con su instinto que les caracteriza.

¿A quién le corresponde velar por los perritos callejeros u otro tipo de animales domésticos desamparados? En las leyes poco o nada se señala sobre los animales. Sin embargo, en el artículo 84 de la Ley de Convivencia Ciudadana se indica que “se prohíbe el espectáculo de peleas de perros”.

¿De quién son responsabilidad? ¿De la alcaldía, de la Secretaría de Salud, de la Secretaría de Ambiente, de las organizaciones de protección de animales o de los dueños? No hay una respuesta en Honduras. Es una gran pregunta abierta y sin respuesta.

Más allá de las leyes y de la buena voluntad de personas amantes de los animales, lo cierto es que el cuidado de sus mascotas implica una onerosa inversión cuando se trata de estas negligencias.

El Colegio Médico Veterinario de Honduras 

Una persona del Colegio  Médico Veterinario de Honduras aseguró recibir todas las denuncias de esta índole para darle el trámite correspondiente y que se le da un seguimiento hasta llegar a un resultado final. Esta persona que estaba en la instalación  aseguró que son muchas las denuncias que se reciben aunque no precisó un número exacto. Debido a su protocolo de información, sólo la Junta Directiva da entrevista y que ésta tarda unos 15 días después de hacer la petición de solicitud formal.

Fueron increpados si con los denuncias hacían lo mismo y con un protocolo riguroso y que esto puede generar incomodidad e inseguridad en los afectados de estos atropellos en sus mascotas a lo que dijeron que simplemente eran empleados y que esa información la Junta evaluada si se daba o no.

Ante la negativa del Colegio Veterinario  queremos dejar constancia que se buscó su versión para conocer qué han hecho como gremio para exigir respuesta del gobierno.

Secretaría de Salud

La Secretaría de Salud cuenta con el departamento de Zoonosis  para coordinar jornadas de vacunación contra la rabia y otras enfermedades de caninos y felinos. Una alternativa de tratamiento veterinario no existe en esta entidad pública. Tampoco hay campañas de prevención para la salud de aves, reptiles y otros que cada día crecen como mascotas.

Tampoco, el Estado cuenta con un censo para controlar este tema y para esterilización de mascotas.

Cada año, el Departamento de Zoonosis de la Secretaría de Salud vacunó a unos 30,000 perros que vagaban en Tegucigalpa y Comayagüela, de acuerdo con un boletín de la Secretaría de Salud, publicado en su página web.

Esta acción preventiva contra la rabia, entre otras enfermedades, es quizá la única actividad emprendida por una entidad pública, con respecto a los animales.

Esfuerzos estatales

La Secretaría de Agricultura y Ganadería a través del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria (Senasa) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) desarrollaron en 2015 un taller denominado “Vigilancia en el Uso de Medicamentos Veterinarios” en el cual se presentó un instrumento que ayudará a realizar un diagnóstico de la situación en el país, cita una publicación institucional.

En la jornada de socialización participaron 30 personas del sector oficial y de la industria hondureña, importadores y del Colegio Médico Veterinario de Honduras. El mismo sirvió para sensibilizar sobre la importancia del uso seguro de los productos veterinarios.

Con estas jornadas se buscaba hacer uso responsable de los medicamentos veterinarios, siendo que es vinculante para la salud humana y animal en donde de forma directa  o indirectamente se puede llegar a consumir por medio de los productos de origen animal un medicamento, aplicado de manera incorrecta a los animales.

En conclusión, es indispensable tener una buena vigilancia  para el uso correcto de los medicamentos, pero eso no existe. 

¿Dónde ampararnos en casos como estos?

La Ley de Protección y Bienestar Animal, en el numeral 1, artículo 2, tipifica como maltrato animal los comportamientos que causan dolor innecesario o estrés al animal que van desde la negligencia en los cuidados básicos hasta el asesinato malicioso. 

El artículo 30 estipula las faltas muy graves, en el numeral 7, como la esterilización o el sacrificio de animales sin control médico veterinario de facultativo.

En su artículo 32 habla del delito del maltrato animal y establece que a quien intencionalmente maltrate animales, provocándoles la muerte, se sancionará con pena de reclusión de tres (3) a cinco (5) años y multa de diez (10) a veinticinco (25) salarios mínimos.

Cuando el maltrato ocasione la pérdida de una o más de sus extremidades o le provoque incapacidad de movilización, tal conducta debe ser sancionada con la pena anterior rebajada en un tercio (1/3).

En octubre de 2015, el Congreso Nacional de Honduras terminó de aprobar los artículos que contiene la Ley de Protección y Bienestar Animal. Fue aprobada mediante decreto 115-2015. 

Esta norma tiene como principio fundamental la protección de los animales en su posesión o tenencia responsable, de modo que las personas están obligadas al cuidado de los animales en todos los aspectos contenidos en la normativa como la contraprestación humana.

También recoge la necesaria participación de la sociedad y del Estado hondureño en apoyo a las asociaciones de protección y defensa de los animales, así como al impulso y difusión de una estrategia asociada que contribuya al respeto y trato debido a los animales.

Los animales domésticos para consumo humano, cuya producción sea intensiva, se sujetarán a las normas respectivas y estándares nacionales e internacionales establecidos en los tratados suscritos.

En la normativa se establecen jornadas de concienciación en escuelas y colegios, y hasta el uso de animales en circos o peleas de perros.

La ley crea un consejo que tiene atribuciones con patrimonio, autoridades, establecimientos para el rescate y regula el transporte de los animales así como los espectáculos donde se utilizan. Algunos de los estos entretenimientos son prohibidos para la protección animal.

También regula la experimentación, las obligaciones de los dueños y los poseedores de los animales, el cuidado que debe dársele a los animales domésticos, silvestres y en cautividad y el uso de los animales de trabajo.

Regula también una campaña de educación y concienciación que debe hacer tanto el gobierno de Honduras como las asociaciones. La ley fue socializada con organizaciones involucradas con la protección de animales, asociación canófila, asociación de galleros, el Instituto de Conservación Forestal (ICF), Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) y la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras (Fenagh).

También fue consensuada con la Casa de Noé, Asociación Hondureña Protectora de los Animales y su Ambiente (AHPRA), Sociedad Animalista de Honduras, Luca Rescatista de Animales y del Colegio Veterinario de Honduras, Fundación Nacional Protectora de los Animales (Funapa), la Casa de Bruno y Organización Hondureña de Concientización y Adopción Animal (OHCA), entre otras.

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