Si Cabañas resucitara

Por: Carlos Méndez

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. En los estertores de la batalla del Espíritu Santo en El Salvador, el 6 de abril de 1839, Trinidad Cabañas, 34 años,  el hombre de vanguardia de Francisco Morazán, pudo tener su noche alucinada luego del ruido ensordecedor y zumbido de las balas libertarias. 

En el receso final de aquella gesta, una de las más célebres de su carrera militar, desde su interior, al lado de su piquete de soldados vio el futuro de la república en ciernes y sobre todo en el legado suyo de honradez y valentía que sería multiplicado en los gobiernos del futuro para honra y orgullo de su Honduras amada. 

Con seguridad, se imaginó al Estado moderno con un ejército incorruptible y con conductores del país a quienes la ciudadanía les rindiera el sombrero, por intachables y celosos vigilantes del uso adecuado de los recursos de la sociedad entera.

En su noche gloriosa por la libertad, el Cabañas probo llegó, quizás iluso, muy lejos. Demasiado lejos. Nunca se imaginó, en ese momento, a la Honduras de hoy atrapada por la corrupción, con un Estado fallido y cooptado por el narcotráfico por todos sus poros, con letalidad fatídica. 

Por su cabeza gloriosa, nunca le pasó idea alguna que los conservadores traidores de la patria y que fueron atravesados por su espada se reprodujeran hoy, en pleno siglo XXI como bazofia devastadora…en huracanes con olor a muerte planificada.

Si viniera a vernos, el pobre de la barba blanca y divina, encontraría que la corrupción y la impunidad adquirió cartas de libertad con  códigos penales hecho a la medida para los maleantes del Partido político nefasto como podrido, en el poder de la República. 

Se encontraría con una República usurpada por oscuros personajes en los tres poderes del Estado y colocados allí por poderes criminales poderosos en las sombras, para “hacerles los mandados a estos, incluyendo la entrega a pedazos del territorio nacional con toda la secuela de crímenes y violencia. 

Su cara se llenaría de vergüenza y horror al ver el remedo de “gobernantes” que sin pudicia alguna se pasean por los salones de casa presidencial haciendo y multiplicando decretos de muerte, por orden de los capos de sustancias y dineros prohibidos…con el visto bueno y cómplice del Fiscal general de la “res” publica; del peón que tienen en la Corte Suprema de Justicia y para rematar, las traidoras Fuerzas Armadas. 

En suma, el hombre eterno que vino a esta tierra un 9 de junio y que nos los regaló indirectamente la Ilustración y la revolución francesa se pondría a llorar de dolor y rabia.        

…En su noche de batalla, el Cabañas que en aquel 9 de abril fajó su heroísmo,  junto a Morazán, la libertad de Centroamérica, tampoco soñó ni pudo imaginarse  que dos siglos después, en el aniversario  de su nacimiento, no lo recordarán en las clases virtuales de primaria y secundaria,  en medio de una pandemia llamada “covid-CC-4”.  

Tampoco se imaginó ni se imagina (porque su espíritu está entre nosotros), que un pueblo generoso pero ninguneado por estos cobardes que se aferran al poder, podría darles una sorpresa merecida, aunque a los ojos de los escépticos esto le pareciese impensable.  

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