Es un capo

Por Jaime Flores

«que juan orlando sea un capo de la droga, tiene importancia debido a que es un presidente, de facto pero en fin presidente, pero lo más grave de todas sus delictuosas aventuras es que utilizó para sus propósitos criminales   a la ya debilitada institucionalidades».

— Jaime Flores

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. “juan orlando hernández” tendrá un lugar de privilegio en la “Borgiana historia de la infamia”, no sólo por ser el gobernante más criminal, más corrupto  y a su vez el más detestado de la historia por los hondureños, sino porque una corte extraterritorial evidenció que es un  importante capo de la droga y que uno de sus propósitos era  “meterle droga hasta por debajo de la nariz a los gringos”

Esta frase se registró en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, durante se desarrollaba el juicio en contra del narcotraficante Geovany Fuentes, socio de juan orlando no sólo en el tráfico, sino que también en la producción cocaína en territorio nacional.

Y es que lo que eran especulaciones y vox populi en la ciudadanía hondureña, que  aparte de corrupto y criminal era un importante capo de la droga,  se confirmó y de las dudas se pasó a la certeza en esos juicios; el CC-4 pasó a tener nombre, juan orlando hernández, las pruebas en su  contra, dirían los abogados, son indubitables.

Pero que juan orlando sea un capo de la droga, tiene importancia debido a que es un presidente, de facto pero en fin presidente, pero lo más grave de todas sus delictuosas aventuras es que utilizó para sus propósitos criminales a la ya debilitada institucionalidad, la que nunca se recuperó del golpe de Estado del 2009. Fundó un  “narco-estado”, sin lugar a dudas.

Es por eso que ahora no extraña que se mencione a los partidos políticos, a las instituciones del Estado, o a cualquier funcionario por su relacionamiento en actividades de narcotráfico; ya que a medida que crecía la corporación criminal de juan orlando se necesitaba de más institucionalidad y de más funcionarios.

Y es que para “meterle droga hasta por debajo de la nariz a los gringos”, se necesitaba de toda la institucionalidad; léase Corte Suprema de Justicia (CSJ), Ministerio Público (MP), Policía Nacional (PN) y sobre todo de las intocables, valientes, impolutas y probas  Fuerzas Armadas.

Las Fuerzas Armadas salen muy comprometidas; el anterior jefe del Estado Mayor Conjunto fue mencionado con nombre y apellido, Rolando Ponce Fonseca, CC-16,  quien además tendría que responder  en los Tribunales Nacionales, por los más de 40 compatriotas asesinados por miembros del Ejército durante los disturbios post fraude electoral.  

Casi todas las  instituciones fueron  “embarradas” por este criminal y muchos de los que han sido funcionarios y que han dejado sus cargos, ahora negocian la reducción de penas en los tribunales imperiales, algunos de ellos importantes oficiales de policía y diputados y lo que han quedado en territorio nacional viven en zozobra, con temor a la extradicción.

Mientras tanto, en el país la incertidumbre es la norma y no la excepción. No se sabe qué suerte va a correr  juan orlando hernández, pero lo más grave es que no sabe que va a pasar con Honduras y con los hondureños, quienes después de tanto dolor, pobreza y miseria, se merecen otro destino.

Son los nortearmericanos, con su doble moral, que  ahora señalan, acusan y juzgarán a juan orlando; mientras les servía el “hombre” en el poder hasta se tomaba fotos  con la encargada de negocios, la coronel Heydi Fulton,  poniendo la primera piedra en el bunker, perdón en el edificio de lo que será la nueva embajada en el país. ¡Pobres dictadorzuelos, no “aprienden” la lección!

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