Capitalismo de Estado

Por: Rossel Montes

Hace algunos años tuve la oportunidad de leer-hace ocho años exactamente- en uno de los diarios de mayor circulación de Tegucigalpa un pequeño artículo titulado “Capitalismo Marxista” de un columnista y médico según me enteré después. Envié el artículo a El Diario capitalino, pero nunca lo publicaron. Desde hace ocho años lo tuve guardado sin publicarlo en otro lugar, pero lo leí de nuevo y comparto totalmente mi postura de ese momento.  El artículo que critiqué no es una gran exposición, es más, me parece teórica e historiográficamente unilateral y con una deliberada o no, intencionalidad de confusión respecto de los hechos históricos que competen al capitalismo, al socialismo y al marxismo. El artículo no merece respuesta por su contenido, teóricamente extraviado, sino por lo que significa, ya que es la posición de la mayoría de nuestros intelectuales, escritores, columnistas, políticos vernáculos y “pensadores” de derecha y ultraderecha.

Nuestro columnista comienza argumentando lo siguiente:

Si  Karl Marx y Engels resucitaran, les daría un infarto ver cómo sus doctrinas políticas se han  “vulgarizado”, y cómo los países que se formaron con el marxismo  son ahora una mezcla de ideologías opuestas que se combinaron para beneficio de los habitantes de esas naciones.

Es una verdad ya reconocida de casi todas las izquierdas, que el marxismo se vulgarizó bajo el socialismo real y el estalinismo, es más, los errores del marxismo son muchos más graves de los que nuestro columnista argumenta en su artículo. Para empezar Marx y Engels; sobre todo Marx solo esbozó lo que sería la sociedad del futuro, fue muy cuidadoso al momento de escribir y teorizar sobre la sociedad que reemplazaría a la capitalista.

Usar el término “socialismo” o aun peor “socialismo de mercado” es algo teóricamente muy peligroso, muchos economistas serios como Ernst Mandel (economista trotskista belga) aceptaron ya para los tiempos de postguerra que lo que se había erigido en los llamados países “socialistas” o “democracias populares” no había sido otra cosa que un  “capitalismo de Estado” – término usado por Lenin a los comienzos de la revolución soviética para caracterizar las naturaleza socioeconómica de la estructuras vigentes. León Trotsky contradiría esta posición, acuñando el ambiguo termino de “Estado obrero” apelando a la concepción de la dictadura del proletariado, concepto teórico que fue acuñado por Marx como contraposición a la democracia burguesa y que, a mi parecer, es una de las tremendas debilidades y errores del marxismo.

La mezcla de ideologías es algo normal en nuestras sociedades occidentales, incluso para el pensamiento único neo-liberal, no es nada extraño que para finales del siglo pasado propuso el fin de las ideologías, postura que posteriormente seria ablandada ya que a la vista se avizoraban nuevas contradicciones de clase y conflictos socio-políticos por doquier. Así que no era el fin de las ideologías, simplemente era el fin de un proceso que fracasó por múltiples factores; como es normal en los procesos históricos. La historia no es lineal decía Erich Fromm: incluso se puede retroceder respecto a los procesos históricos y todo lo que respecta a la naturaleza humana.

Me hubiese gustado que nuestro columnista nos explicara en qué consiste realmente su propuesta hipotética de un “capitalismo marxista” porque en las discusiones teóricas de grandes economistas hasta el término capitalismo de estado ha sido muy discutido y no muy aceptado, el cual yo acepto y me parece el más adecuado para reconocer y caracterizar la naturaleza socio-económica del socialismo real, el caso de China y de Cuba.

Si bien es cierto que existen submodelos económicos como funcionamiento del capitalismo de corte neoliberal o keynesiano; pero lo de un capitalismo marxista me parece un término muy aventurado y que nuestro columnista no nos explica nada sobre él.

Las revoluciones del siglo XX irrumpieron en territorios altamente subdesarrollados y esto no fue vaticinado por el marxismo clásico, cuestión que no es extraña ya que la ciencia social poco puede predecir sobre los acontecimientos del futuro. Estas revoluciones tuvieron que construir una industria pesada antes de aventurarse en la hipotética sociedad “socialista” y Hasta después a la sociedad sin Estado y sin clases a saber: la sociedad comunista. Pero estos, solo son problemas teóricos e hipótesis aproximativas, ya que ni el comunismo ni el socialismo ha existido en nuestra contemporaneidad.  Lo que se ha llamado “socialismo” no ha sido más que la estatización de la economía y así la construcción de un capitalismo de Estado o como prefieren alguno “capitalismo de enclave” precisamente lo que los chinos están haciendo.

Sobre Cuba nuestro columnista nos dice: la economía cubana sufre una estrepitosa caída; agregado a esta injuria, los Estados Unidos le impuso a la Perla de las Antillas un bloqueo económico que Castro utilizó para explicar por qué su nación marxista no avanzaba.

Prácticamente nuestro columnista nos está diciendo que el bloqueo económico -para utilizar un término filosófico- que es una entelequia, algo ficticio y que no ha tenido repercusiones en el desarrollo del subdesarrollo y desarrollo de la economía cubana. Pero me parece una aseveración muy mal intencionada de “intelectuales” de derecha que “acomodan” los hechos históricos a su antojo.

Para finalizar su exposición “teórica” nuestro columnista nos dice: “Pues bien, estamos viendo lo imposible, la conquista del marxismo por el capitalismo, aunque en nuestra patria los partidarios de la resistencia nos quieren empujar al socialismo para que suframos unas cinco décadas, Hasta que venga un héroe con el capitalismo en la mano y nos saque de la miseria”.

La conquista del marxismo no proviene del capitalismo de Estado, neo-liberal o keynesiano, sino más bien, de las mismas contradicciones del movimiento histórico. El marxismo no dogmático y esclerotizado y convertido en cuasi-religión como forma de interpretación de los hechos históricos deben de acoplarse y estar a la altura ontológica y epistemológica de la facticidad de la verdad histórica. La historia del marxismo es la historia de sus sucesivas crisis periódicas, y éste ha tratado de ser el reflejo dialéctico del movimiento histórico y del movimiento y las crisis periódicas del capitalismo

Independientemente de los submodelos en los cuales este se encuentre, ya sea estatista, neo-liberal o keynesiano. Según esta argumentación toda la estructura subdesarrollada del capitalismo dependiente de Honduras funciona “maravillosamente” al igual que sus instituciones, es decir que somos una “potencia” regional y que la resistencia acabará con esta “prosperidad económica” y nos hará sufrir por décadas.

Hay que someter a crítica todo lo ontológicamente existente, es el trabajo de la ciencia, la filosofía y el pensamiento complejo, pero, hay que hacerlo con propiedad y de forma muy objetiva, es decir, bajo formas no tan ideologizadas. Aunque sea de forma relativa, ya que en problemática histórico-social, es difícil hablar de “objetividad pura” pues la subjetividad siempre interviene.

La última aseveración nos causa algo de tristeza ya que nuestro capitalismo, “nuestra burguesía” y empresa privada realmente existente han sido históricamente incompetentes para convertirse en agentes de cambio y crear un capitalismo competente y desarrollado.  Causa gracia escuchar en algunas emisoras de nuestra capital cosas como: “las leyes que estatizan crean pobreza”. Tremenda mentira y pues apelando a la Experiencia y verdad histórica, el ejemplo claro han sido los capitalismos de Estado del siglo XX o el caso de China donde existe una economía mixta regida por un partido único y una dictadura donde la democracia está ausente en los procesos productivos y en toda la sociedad china, y a pesar de esto, bajo ese mal llamado “socialismo de mercado” ha devenido en la segunda potencia mundial. ¡¿Casi nada verdad!?

Tremenda mentira en un país donde es el Estado el máximo empleador, donde la pericia y competitividad de la expresa privada consiste en hacer negocios con el Estado y evadir el fisco. Creo que hace falta más honestidad y claridad al momento de describir los procesos históricos de nuestra tragedia como país. No perdamos la esperanza de que las cosas cambiaran en este país y que seamos capaces de construir la verdadera democracia participativa y un sistema sociopolítico y económico que cree riqueza para todos de forma equitativa.