El país signado por gobernantes con ansias reeleccionistas

La ex encargada de Negocios de la Embajada de Estados Unidos junto a Juan Orlando Hernández, gobernante hondureño, denunciado por supuesto fraude electoral.

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. José María Medina tenía un propósito reeleccionista. El presidente José María Medina desde el 15 de octubre de 1864 mostró su afán reeleccionista con la intención de convocar al pueblo para elegir diputados de una Asamblea Nacional Constituyente que reformara la constitución de 1848 y emitiera una nueva que le permitiera reelegirse, varias municipalidades apoyaron esta solicitud de Medina. Posteriormente Medina se dedicó a participar en diferentes guerras.

“En Honduras predominaron los gobiernos de corte conservador exceptuando los de Lindo y Cabañas, entre 1847 y 1854. La inestabilidad política del período arroja un promedio en el ejercicio presidencial de 6.5 meses”, cita el Libro Historia de Honduras, de 2016, del catedrático Guillermo Varela Osorio.

Juan Ángel Arias fue presidente en varias ocasiones en 1829, Morazán le delegó la presidencia. En la década de los setenta, del Siglo XIX, se alió con presidente de El Salvador para derrocar a Medina. Entretanto Ponciano Leiva se enfrentó a Arias que según la histografía, se dedicó a ordenar la administración pública.

Ponciano Leiva presionó a Arias para separarse del mando. Arias es el autor del manifiesto político Mis Ideas que ha servido de ideario al Partido Liberal de Honduras. Los gobiernos de Guatemala y El Salvador se comprometieron a auxiliar a Leiva con todo su poder e influencia para que fuera proclamado presidente provisorio de Honduras, llamado el Convenio de Chingo, por medio de la Asamblea Nacional Constituyente, convocada por Medina.

El 14 de diciembre de 1873, en Comayagua, Arias denunció la conducta de Ponciano, la Asamblea no admitió la renuncia de Arias y declaró sedicioso a Ponciano. La Conferencia de Chingo fue firmada por los presidentes de Guatemala y El Salvador, generales Justo Rufino Barrios y Santiago Gonzáles.

Después de resistir a la guerra declarada por Ponciano Leiva,  Arias se rindió el 13 de enero de 1874. Leiva dio un pequeño impulso a la instrucción primaria y permaneció en el poder hasta que así lo deseó el presidente Barrios de Guatemala. Dimitió del poder con el Convenio de Cedros.

Reforma Liberal e inicios del capitalismo

Marco Aurelio Soto inauguró su gobierno en el puerto de Amapala el 27 de agosto de 1876, renunció y viajó a Estados Unidos, favorecido con una licencia que le dio el Congreso Nacional. Algunos historiadores indican que fue víctima de intriga de parte del presidente de Guatemala, Justo Rufino Barrios, dejó el mando en el general Enrique Gutiérrez, salió de Amapala hacia San Francisco, viajó después a Nueva York y Washington todavía se hablaba entonces de la reactivación del Ferrocaril Nacional.

Soto se reunió con capitalistas estadounidense para promocionar la riqueza hondureña.

De acuerdo con una publicación de la Revista del Archivo y de la Biblioteca Nacional, de 1906, revisada por RI, en 1877, 1878 y 1879 se dictaron leyes de la Administración Pública, se creó el Consejo de Estado, se convocó a elecciones generales, se organizó el Correo Nacional, la línea telegráfica de Comayagua a Tegucigalpa, se hicieron los Códigos Patrios que sustituyeron la legislación española, se abolieron los diezmos y se fundó la Universidad de Occidente en Santa Rosa de Copán, se separó el Estado de la iglesia, el gobierno de Soto proclamó la libertad de conciencia, respeto a todas las religiones, pero se vio forzado a interponer su renuncia después de que el general Justo Barrios lo amenazó con guerra.

“La primera parte de la Reforma Liberal hondureña concluyó cuando en 1894 una revolución impidió que que el sucesor de Soto desde 1883, Luis Bográn, impusiera como su sucesor a Ponciano Leiva”, según Varela Osorio.

Soto y Ramón Rosa cuestionaban al partido liberal y los conservadores porque mantenían sumido al pueblo hondureño, por eso fundaron el Partido Progresista que fue derrotado en 1894  por Policarpo Bonilla, fundador del Partido Liberal, un partido creado con el apoyo del nicaragüense José Santos Zelaya, relata el historiador.

A finales de 1800 (Siglo XIX) llegaron las compañías bananeras.

Después de eso siguieron las triquiñuelas para persistir en el poder, invasiones policiales al Congreso Nacional para llevar diputados detenidos por las ansias reeleccionistas, un episodio similar al ocurrido en mayo de 2014 cuando la Policía Militar del Orden Público, creada por el mandatario actual, Juan Orlando Hernández, ingresó violentamente, bombardeó y golpeó a la oposición.

De la democracia bananera a la dictadura

Desde 1870 a 1929 el modelo económico de Honduras fue el Liberal, manejado por las familias oligarcas de Honduras, según el historiador Varela Osorio.

Entre 1933 a 1942 se instaló la dictadura de Tiburcio Carías Andino.

Mientras transcurría su gobierno se pasó del modelo económico Liberal al de Industrialización Sustitutiva (1929-1982), de acuerdo con Varela Osorio. Este modelo se implementó en el pleno auge de las bananeras y mientras en el mundo ocurrían la Primera y Segunda Guerra Mundial.

El 7 de octubre de 1956,  Julio Lozano Díaz, convocó a elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente “para legitimar su afán continuista”, escribió Varela Osorio.

Los Golpes de Estado de las Fuerzas Armadas 

Fue ahí cuando ocurrió el primer golpe de Estado de la era moderna de la milicia hondureña en el que participan las Fuerzas Armadas, según distintos historiadores, ocurrió en su contra, el 21 de octubre de  1956.

Entre 1957 toma el poder Ramón Villeda Morales y es depuesto por un sangriento golpe de Estado el 3 de octubre de 1963. De nuevo el país quedó en manos de militares.

En 1982 accede a la presidencia, mediante elecciones Roberto Suazo Córdova y al mismo tiempo se introduce el modelo Neoliberal que representó mayores impuestos, devaluación de la moneda, fortalecimiento de las oligarquías y concentración de negocios estatales en los monopolios cruzados y en un puñado de familias.

En la década de los noventa inició una era de constantes escándalos de corrupción y en el siglo XXI se empieza a hablar públicamente de la penetración del narcotráfico en la democracia y en la intención de voto, ya desde los setenta se denunciaba su influencia en las Fuerzas Armadas de Honduras reforzada con el escándalo Irán Contras.

Desde 1982 hasta 2009 hubo elecciones cada cuatro años. En junio de 2009, con un discurso que atacaba los grupos de poder y la concentración en las decisiones estatales, el presidente Manuel Zelaya Rosales propone una Asamblea Nacional Constituyente mientras había procesos similares y de cambio del modelo neoliberal al socialista en América del Sur. 

Los grupos de poder y el bipartidismo denunciaron que Zelaya Rosales tenían un afán continuista. El 28 de junio de 2009, las Fuerzas Armadas dieron un nuevo Golpe de Estado, apoyados por Estados Unidos e interrumpieron el período presidencial que terminaría en 2010.

Desde 2010, el país es gobernado por el Partido Nacional, en ese primer cuatrienio Juan Orlando Hernández fue presidente del Congreso Nacional y desde 2014 gracias a su campaña hecha pese a que era presidente del Poder Legislativo, se convirtió en presidente de Honduras, su afán continuista prosiguió sin que nadie lo impidiera y aún gobierna Honduras. La única diferencia de Juan Orlando con las ansias continuistas de José María Medina y de los demás, es que a él lo investigan por supuestos vínculos con narcotráfico con las mafias más peligrosas del mundo, según la Fiscalía de Nueva York.

Vea: El perfil de la reelección, una carrera contra la ley