Democracia, elecciones y bien común

Por: Rossel Montes

Un sistema político que se jacte de ser democrático, que se preocupa más por el cumplimiento de su procedimiento electoral y descuide la democracia real y efectiva de la vida cotidiana, que no vele por la participación, por el fortalecimiento de la democracia económica, por una cultura democrática, no es una verdadera democracia y sistema político sano.  La democracia debe tener valores absolutos que guíen la acción política en términos de un ethos radical para que la democracia formal no devenga en un totalitarismo.  

“La democracia es apreciada en la medida en que asegura la participación y garantiza la posibilidad de elegir y controlar a los gobernantes, así como de sustituirlos cuando sea oportuno por vías pacíficas. Una auténtica democracia sólo es posible en un Estado de derecho sobre la base de una recta concepción de la persona humana, donde se dan las condiciones de desarrollo de cada persona a través de la formación en ideales y valores, y donde haya estructuras de participación y de corresponsabilidad

La exclusión y la pobreza no solamente impiden el desarrollo expedito de la democracia y la construcción de una cultura democrática, sino que también impiden el fortalecimiento del Estado de derecho y los derechos humanos, como bien asevera Amartya Sen  

El logro de la justicia social depende no solamente de las formas institucionales (incluyendo las reglas y controles democráticos) sino también de la práctica efectiva. A. Sen (1999: 159) 

Creo que la política debe tener como cometido el Bien común, aunque en el contexto actual ese cometido cada vez esté más alejado de nuestro horizonte. La agresión entre políticos- pues, estás agresiones verbales vienen de todos los bandos, ese parece ser su oficio, insultarse; es el reflejo de una clase política parafraseando a Gaetano Mosca que no tiene ni la más mínima formación, ética, amor y compiten de forma agresiva como quien vende productos en un mercado capitalista.  Lamentablemente a eso se ha reducido el sistema de partidos en las democracias representativas. Los partidos tradicionales sienten un desdén por el pueblo, por las instituciones, y un gran amor por el poder y el statu quo, y no importa que haya que hacer para mantenerse ahí. Los seguidores del Barbudo parecen una patatera ideológica sin forma aún. Espero que la izquierda parlamentaria mejore en un próximo futuro inmediato, ya que la participación de todas las fuerzas políticas contrarias es el acicate de una democracia más o menos sana. La percepción que tengo es que estamos actualmente sin rumbo, una élite y clase política históricamente desconectada de las grandes mayorías, que no le interesa realmente la democracia y el bien común. El ciudadano de a pie recurre también al insulto, cuando ve que se cometen actos abominables de corrupción que atentan contra todos, contra los más pobres, en un país tan miserable. Toda esa confrontación se acabará cuando esté país inicié por la senda del cambio y la reforma, por el camino del fortalecimiento de sus instituciones y no su destrucción, de un plan de nación, un desarrollo económico armonioso y humano. Cuando se entienda que este país no es una hacienda privada, sino un gran país que clama por mejores gobernantes y mejores derroteros y sobre todo- justicia social.  

Se ha hecho un nuevo llamado a elecciones internas en un nebuloso ambiente pandémico y exacerbado de corrupción y antivalores, la maquinaria partidocrática no se detiene por nada del mundo, y lo que menos interesa, aunque se hable de ello de forma fanática, es la misma democracia.  La democracia como procedimiento es lo que más importa a los políticos vernáculos, sobre todo la izquierda que cree más en elecciones que en fortalecer los movimientos sociales. Los movimientos sociales son el basamento y soporto de una democracia efectiva, para llegar a tener una política real y ética para las transformaciones.  La política vernácula vive para las elecciones, no para la democracia en sí misma, no para la comunidad, no para el bien común. Ahora el tema de moda, son las elecciones.