¿Dónde está el dinero?

El puente en el bulevar más transitado de Tegucigalpa, desnuda la corrupción del gobierno en compras de emergencia para la pandemia.

Por: Rossel Montes

Honduras desde sus orígenes históricos siempre ha sido una provincia marginal, lo que es el mismo caso para toda Centroamérica, la económica colonial siempre fue mono productivo, según la historiografía y Martínez Peláez lo confirma, toda la estructura socioeconómica de la vida colonial recayó sobre el INDIO, según el gran historiador guatemalteco y su monumental libro La Patria del criollo. La situación no cambió mucho durante la Confederación centroamericana hasta llegar la Reforma liberal, desde la Cortes de Cádiz a la inserción por parte de los liberales de finales del siglo XIX de introducir el capitalismo en Honduras, lo que se logró fue crear una economía de enclave y crear las condiciones para el desarrollo de una pseudo burguesía y una oligarquía parasitaria que aún sigue sangrando a la economía nacional.

Tal como la filosofía y la ciencia que cuestionan todo lo dado, así mismo la población cuestiona practica la mayéutica y la dialéctica de la conciencia y cuestiona constantemente las practica corruptas de la partidocracia autoritaria. Las personas y la población hemos llegado a un nivel de hartazgo bastante profundos, que se han exacerbado por décadas de explotación abusos por parte de una élite parasitaria, delincuencial y ahora para colmo con vínculos cercanos al narcotráfico, lo que la hace una oligarquía única en América Latina. Si de paso la corrupción profunda que aqueja a los países subdesarrollados mina la realización expedita de una cultura democrática, de un ethos normativo que purifique las estructuras de la sociedad creando una ética en toda forma de praxis, praxis política, partidaria, ciudadana y una ética preocupada por el Otro y el débil. Todo lo contrario, Hay toda una estructura inmoral enraizada en el ser y el ente del hondureño. Pero culturalmente, históricamente y políticamente superable. 

Ante ese enraizamiento que fomenta los antivalores, es necesario en nuestro país una refundación Nacional, en todos los ámbitos. La creación de una axiología ética que se preocupe y ocupe por la creación de otra forma de ver las cosas, de ver el mundo, cambiar el ser de los hondureños es un imperativo categórico.

¿Dónde está el dinero? ¿Por qué preguntar si ya sabemos todo? Es casi una bobería preguntar, una perogrullada, pero tan válida como la indignación social que en este contexto es muy fuerte. El comportamiento de las masas visto desde la sociología crítica, es en épocas de no revolución, un comportamiento relajado, quieto, pero la Dialéctica marxista [eso es básico] enseña que nada está quieto totalmente, ni las condiciones subjetivas para el cambio. Preguntar por el dinero es un imperativo analéctico de emplazar a los enemigos del pobre y de las víctimas de un sistema, encarar a los corruptos y criminales. Es el desarrollo de la subjetividad entre una aparente quietud. Así que no se molesten porque preguntamos dónde está el dinero.

Cuestionar es parte del avance de la subjetividad, es el balance entre el desarrollo de la conciencia y sus circunstancias societal; ante la aparente quietud y calma de las masas trabajadoras y sus problemas (Working class problems) todo tipo de protesta es válida. Por muy pequeña que sea, si una conciencia se opone al despotismo, ya es una esperanza, ya es un inicio del cambio. Un principio esperanza como diría Ernst Bloch.