2 de diciembre de 2020
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Fabrican "Fake News" para aplicar Código Mordaza

Tegucigalpa, Honduras I Reporteros de Investigación. “¿Ya te sabés la última?”. “No, vos. Contame”. “No ves que Ricardo Álvarez se pasó al lado de Mauricio Oliva y ahora dizque es su líder y que no sé qué”. “Mmmm, ay, papaíto, ¡si hasta ya sacaron meme de todo eso!”. “Nombe. Enseñámelo”.

Un amigo le muestra al otro la pantalla de su celular, en la que aparece una foto del actual presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva; el exalcalde de Tegucigalpa, Ricardo Álvarez, y el primo del expresidente Rafael Leonardo Callejas, Ramón Castillo.

La fotografía fue tomada el día de finales de mayo de 2020 en que Oliva y Álvarez acordaron aliarse. Los dos están parados delante de un cerco cubierto de plantas. Ambos sonríen. Oliva está levantando el puño en señal de victoria.

Parece una imagen como cualquier otra en tiempos electorales en Honduras. Los políticos mueven sus piezas. Los más poderosos, aunque no tengan mucho arrastre popular, se “avientan” en  busca del poder con el respaldo de las grandes corporaciones. Otros, tal vez con más carisma pero con menos poder, dejan a un lado sus aspiraciones y se suben en el tren del nuevo “niño bonito” para “agarrar lo que caiga”.

Sin embargo, lo que un amigo le muestra al otro en la pantalla de su teléfono no es una foto común, sino un meme en el que alguien ha escrito sobre la cabeza de Oliva, en grandes letras rojas, las palabras “La alianza mari….”. Esa frase ofensiva y homofóbica no tiene nada de raro en Honduras, donde para “echarle tierra” a cualquier persona, sea o no sea político, lo más común es dudar de su orientación sexual y lo más fácil es llamarlo homosexual o lesbiana.

En el caso de Oliva y Álvarez no es la primera vez que son atacados en las redes y cuestionados por este tema. El presidente del Congreso Nacional ha dicho en reiteradas ocasiones que jamás permitiría que el matrimonio de parejas del mismo sexo sea aprobado en Honduras. Por su parte, el designado presidencial prefiere ignorar este tipo de comentarios.

El irrespeto a la orientación sexual es común. Basta revisar las redes sociales para encontrar comentarios  de hace meses o años o leer entrevistas como la que le hicieron en Go TV al periodista Miguel Caballero Leiva. “A Mauricio Oliva le han dicho que es una maricona.”. Yo lo veo delgado y elegante y hombre que cruza bien las piernas. Ricardo Álvarez, bueno a mí me han dicho de Ricardo. Conmigo no. Yo hasta que no pruebe no puedo decir sí”, dijo Caballero.

Tácticas como la del meme contra Oliva y Álvarez son viejas, solo que ahora hay redes sociales que masifican los mensajes.

Ricardo Álvarez y Mauricio Oliva hacen el anuncio oficial de su alianza para las próximas elecciones internas el pasado 21 de mayo del 2020.

“Caiga quien caiga”

El 26 de noviembre de 1989, en las elecciones entre el hoy fallecido presidente Callejas, por el Partido Nacional, y el liberal Carlos Flores Facussé circularon en el país una serie de impresiones del tamaño de calendario de cartera que mostraban al esposo de Norma Regina Gaborit en un traje de baño femenino. El fin era que Callejas perdiera votos, pero al final muchos no se dejaron guiar por esta campaña sucia y lo hicieron ganar de manera arrolladora.

Cualquiera creería que memes como estos son creados por seguidores de LIBRE u otros grupos opositores, pero con la guerra de noticias falsas desatada durante la pandemia de COVID-19, esto no siempre es así. Muchos nacionalistas que no quieren que Oliva llegue a la presidencia también están creando y compartiendo este tipo de informaciones para desacreditarlo.

“Hay fuertes campañas de noticias falsas dentro del mismo Partido Nacional”, dijo una fuente a Reporteros de Investigación. “Ahora, la nueva estrategia es infiltrarse en grupos de la oposición y comenzar a generar una serie de desinformaciones para que caigan los más ingenuos y así desacreditarlos públicamente”.

“La concentración de poder” es para el abogado y analista Ramón Barrios la principal razón de las supuestas campañas sucias dentro del Partido Nacional. No es malo, añade Barrios, luchar por el poder para trabajar en la administración pública y redistribuir la riqueza.

El problema, dice Barrios, es que el presidente Juan Orlando Hernández es investigado “por ser sospechoso de haber actuado como socio de su hermano” Antonio, acusado de narcotráfico en Estados Unidos. Mientras tanto, a Mauricio Oliva lo investigan “por actos de corrupción, ligado a contratos amañados y cobro de millones de dólares en regalías del dinero del Seguro Social. Es un gobierno inviable, donde los malos se imponen a los buenos”.

En un Estado como el hondureño,“dominado por la élite más corrupta”, dice Barrios, es de esperar que ni siquiera los nacionalistas estén a salvo de los ataques de los nacionalistas.

“El panorama político hondureño ha cambiado significativamente desde 2014. JOH y su partido han estado profundamente envueltos en escándalos de corrupción desde principios de 2013, cuando se reveló que el saqueo del sistema de salud pública de la nación había beneficiado, en parte, los propios fondos de campaña del presidente” opina, Eric Olson, director asociado del Programa Latinoamericano en el Centro Internacional Woodrow Wilson para Académicos en Washington.

La pregunta es quién paga estas campañas sucias y cuáles son los verdaderos fines que tienen. A lo largo de esta serie de investigación “La fábrica de noticias falsas en Honduras” hemos revelado cómo el gobierno del presidente Juan Orlando Hernández ha contratado los servicios de consultores sudamericanos y empresas como Arquímedes Group para orquestar una serie de campañas de desinformación con el fin de desacreditar a sus opositores y oponentes. Su otro propósito principal es desorientar y desmoralizar a la opinión pública distorsionando los hechos, según el experto en desinformación Aldo Salgado.

El animador televisivo y ex candidato presidencial Salvador Nasralla es un ejemplo notorio de la inocencia o mejor dicho inconsciencia con que algunos personajes caen en las redes de los creadores de contenido falso.

Para un analista en redes sociales en Honduras que prefiere ocultar su identidad, Nasralla es el personaje público que más comparte mensajes falsos porque recibe mucha información y no revisa las fuentes. “Le envían muchos artes, baja algunos contenidos y, cuando se da cuenta de que son falsos, ya las noticias se han esparcido”, dice el experto.

Un ejemplo del contenido falso que Nasralla ha ayudado involuntariamente a divulgar es un documento de varias páginas que publicó en mayo sobre la estrategia que JOH usa para continuar en el poder. Nasralla compartió imágenes atribuidas supuestamente al consultor venezolano J.J. Rendón, quien ha trabajado de cerca con el gobierno hondureño actual en el diseño de campañas de desinformación.

Ningún estratega político comparte documentos por escrito sobre sus estrategias, según un especialista en la materia. Obtuvimos una copia de una carta compartida por el propio Rendón en su página de Twitter sobre su renuncia pública a seguir dirigiendo la campaña de Juan Guaidó. “Ningún estratega político utiliza estrategias escritas para sus campañas. Lo hacen a través de comunicación cifrada”, dice el experto consultado por RI. 

El gran falseador castiga a quienes tratan de divulgar la verdad. Esa es la gran ironía actual en Honduras. El Estado, por medio de consultores como el colombiano Luis Duque, propaga todo tipo de noticias para desmoralizar y desprestigiar a sus adversarios. Mientras tanto, con el nuevo Código Penal, el gobierno castiga con la cárcel a los periodistas que publican noticias verdaderas para desnudar la corrupción.

Imagen del primer documento publicado por Salvador Nasralla donde supuestamente J.J.Rendón establecía una estrategia para mantener a Juan Orlando Hernández en el poder y que no hubiera elecciones. Se sabe que el documento es falso; lo que todavía no hemos confirmado es si esa información de lo que dice es veraz. En la segunda imagen podemos ver un documento verdadero de renuncia J.J. Rendón a la campaña de Juan Guaidó en Venezuela. “Sabía que la política era sucia, ¡pero no tan sucia! No sabía que había factores exógenos que influyeran tanto”, dijo en 2018 Salvador Nasralla en una entrevista para El Faro.

Gobierno quiere que la gente se muerda la lengua

“Voy a darle like al meme de Oliva y Álvarez”. “Pues yo mejor voy a mandar unos cuantos mensajes diciéndoles hasta de qué se van a morir esos dos”. “¡Me llega esa actitud! Yo igual voy a decir todo lo que le han hecho a Honduras…”. Sí, ese diálogo ocurrió el mismo día en que el exalcalde Ricardo Álvarez y el presidente del Congreso, Mauricio Oliva, anunciaron su alianza, los mensajes que los dos amigos enviaron no pasaron de ser una broma inofensiva para ellos.

Sin embargo, desde el 25 de junio, si el gobierno persiste en aplicar el Código Penal aun con su abrogación por parte de una mayoría legislativa, esos mensajes podrían meter en graves dificultades a los dos amigos de nuestra historia. Hasta podrían ir a la cárcel. Esa es la clase de castigos que podrían recibir quienes crean o compartan mensajes que el nuevo Código considera injuriosos y difamantes. Por ejemplo, contenidos como la carta compartida por Salvador Nasralla en la que supuestamente J.J. Rendón menciona la estrategia para que Juan Orlando Hernández siga en el poder.

Las penas contra la difusión de estos mensajes parecen exageradas, pero de alguna manera tienen algo de sentido para quien aduce que el meme y la supuesta carta pueden ser manejados sin el menor cuidado por personas que no analizan la veracidad de los mensajes que ayudan a propagar en las redes. Sin embargo, la Relatoría para la Libertad  de Expresión le ha advertido de manera reiterada a Honduras que no se puede utilizar la prisión para censurar, intimidar o coartar la libertad de expresión y que las limitaciones solo son aceptables cuando respetan los estándares establecidos en tratados y sentencias. 

Los discursos que no tienen una protección especial por la Convención de Derechos Humanos son los que propagan la apología a la guerra, el odio, la discriminación ya sea por sexo, religión o raza, pero irónicamente no es este el bien que busca proteger el nuevo Código Penal sino la imagen de políticos implicados en casos de corrupción y narcotráfico.

“La ley de secretos oficiales de la información pública hace que muchas de las actuaciones del gobierno tengan la característica de la secretividad”, dice el abogado y analista Ramón Barrios. “Puede silenciar a periodistas y a la sociedad en general cuando tenemos dudas de la falta de transparencia de los manejos públicos, la información pública y la utilización de los recursos del Estado”.

“El Código tiene figuras tan abiertas”, opina el abogado Mario Rojas, de la oenegé C-Libre, que publicar, en redes sociales como Facebook o en un medio de comunicación, “una investigación sobre el manejo que alguna institución hace sobre fondos para la emergencia por la pandemia del coronavirus puede significar la imputación de un delito en este nuevo Código”. “Nos encontramos en este punto con un Código que obedece a alguna política criminal encaminada al secretismo. Ya sabemos todos lo que ha implicado la ley de secretos y este Código Penal refuerza la ley de secretos, criminaliza a la gente que quiere tener acceso a la información pública y la divulga”, añade Rojas. 

La situación es aún más grave para la prensa independiente de Honduras, ya que por los temas que toca se vuelve el blanco preferido de las nuevas reformas del Código Penal. En su caso ya no se trata de publicar chistes maliciosos, sino noticias que “levantan ampollas” en el gobierno de turno. Otros contenidos ofensivos en las redes podrían pasar inadvertidos, pero no los que vayan en contra de las políticas del gobierno. El código ha sido cuestionado por la sociedad hondureña y organismos internacionales debido a que debilita la efectiva persecución penal de delitos de corrupción, narcotráfico y violencia sexual y contiene disposiciones que limitan los derechos fundamentales de la ciudadanía. El CNA le llama el código penal de la impunidad. En resumen, decir la verdad sobre las actividades de las instituciones públicas siempre ha sido algo delicado, pero ahora se ha vuelto peligroso.
RI
Análisis

Iniciamos esta serie de investigación periodística “La fábrica de las noticias falsas en Honduras” revelando cómo el gobierno de Juan Orlando Hernández paga a empresas extranjeras y consultores de Colombia, Venezuela y Chile para crear campañas de desinformación con el fin de dividir a la oposición y a los líderes de su mismo partido para lograr mantenerse en el poder

Un exempleado de JJ Rendón

En la segunda entrega de la serie de investigación periodística “La fábrica de noticias falsas en Honduras” revelamos cómo las estrategias de comunicación del gobierno de Juan Orlando cambiaron radicalmente tras la muerte de Hilda Hernández. Ahora sus cuentas oficiales son manejadas desde Colombia y Honduras por un equipo que dirige un exempleado de J.J. Rendón, quien dejó al venezolano para trabajar exclusivamente en las redes sociales de JOH.