Filosofía de la liberación y marxismo en Enrique Dussel

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Por: Rossel Montes

La filosofía de la liberación y el marxismo, dos posturas filosóficas, metateóricas a una problemática y contexto específicos, ambos metarrelatos que han intentado explicar las crisis eternas del devenir histórico-societal.  La relación de la filosofía de la liberación en todos los teóricos de filosofía de la liberación y los teólogos de la liberación ha sido muy marcada, unos más cercanos al marxismo que otros. En este pequeño escrito que forma parte de un trabajo más grande sobre ontología y alteridad, intentaré explorar de forma sucinta la concepción dusseliana del marxismo, conceptos como trabajo vivo,fechichismo, las metáforas teológicas de Marx, su ética y alteridad, capital, plus valor. Es de hacer notar que  casi no hay trabajos que expliquen la relación  de Dussel con Marx y menos las noción de historia en Dussel. Es curioso porque toda la obra dusseliana está cargada de una historiografía y porque nuestro autor es historiador, tal como lo deja claro en Historia de la iglesia en América Latina y sobre todo en su reciente obra Política de la liberación. Historia y crítica, seguido de su segundo volumen, Política de la Liberación, Arquitectónica. Dichas obras son la culminación de medio siglo de producción teórica de la obra de Dussel, desde la publicación de Para una ética de la liberación en cinco tomos, pasando por su comentarios a la obra económica de Marx, y su obra Magna La ética de la liberación en la edad de la exclusión y la globalización donde se debate con otras éticas como la ética del  Discurso de Karl Otto Apel y Habermas. Este debate venía desde los ochenta, ampliándose hasta los noventa, en donde Dussel polemiza con Rorty, Vattimo, Ricoeur, y otros filósofos latinoamericanos como Horacio Cerutti. Dichas polémicas ayudarán a nuestro pensador a moldear la metafísica de la liberación, pulir el discurso ontológico, hasta llegar a crear un sistema filosófico de profundas envergaduras, que a mi parecer aun no se le hace justicia. En Honduras, el pensamiento de Dussel es ninguneado por algunos pensadores de derecha, la academia hondureña aún no se atreve a interactuar con el pensador de la analéctica, será por pereza o no sé por qué. Pero ya es hora. Por mi parte, en mi libro «Filosofía política, existencialismo y marxismo» le dedico un capítulo entero, para poder introducir al pensador argentino-mexicano al lector curioso o interesado en la filosofía de la liberación y en sus conceptos básicos como analética, exterioridad, transmodernidad, ética y praxis de liberación.

La filosofía latinoamericana no es reciente, siguiendo los lineamientos de Leopoldo Zea, tiene una historia larguísima, desde los tiempos de la colonia, Andrés Bello en el antiguo Virreinato de Nueva Granada,  ya en la Capitanía General de Guatemala ya se estaban dando los primeros atisbos de la Ilustración Francesa; cuestión que se dejó notar en todas las universidades y facultades y Virreinatos, Virreinato de Nueva España, Rio de la Plata, Nueva Granada, que llevarán a las movimientos y revoluciones hispanoamericanas como bien lo dejó estudiado  el historiador británico John Linch.

¿Pero era realmente auténtica la filosofía latinoamericana? Sobre ese problema de suscitó una gran polémica con Salazar Bondy, quien ponía en duda la autenticidad de la filosofía latinoamericana, sin duda Bondy exageraba sobre desechar la filosofía creada en estas huestes, aunque fuese calco y copia de posturas europeas y norteamericanas; el caso el positivismo en México que sirvió de modelo para crear imaginarios nacionales, Estados-nación mas acorde con el capitalismo más globalizado de finales del siglo XIX e inicios del XX, ya en pleno imperialismo. Es cierto que una filosofía auténtica es una filosofía creada al calor de una realidad concreta, y en ese sentido la filosofía latinoamericana no había creado nada original,  pensadores como Carlos Astrada que ya en los 30 escribía sobre fenomenología y Heidegger, ya en pleno superación del viejo positivismo y cientificismo comteano, ya era un gran avance. Leopoldo Zea dio un gran paso al pensar en la posibilidad en una filosofía de la historia propiamente desde Latinoamérica. 

En este sentido yo considero a la Filosofía de la liberación como la forma más original y genuina de un sistema filosófico, ontológico, metafísico, político, arquitectónico, histórico, societal, económica, existencial y ético.

El marxismo latinoamericano había sido introducido a inicios del siglo XX, junto al anarquismo y el positivismo que se convirtieron en los grandes sistemas teóricos que van a explicar las distintas realidades de Latinoamérica, hasta la llegada tardía del estructuralismo y la sociología funcionalista con las explicación de Centro-periferia, lo que dará como contraparte la creación de la Teoría de la dependencia, que involucra un corte epistemológico (Althusser, Bachelard) una ruptura en la forma de explicar el subdesarrollo latinoamericano. La sociología funcionalista explicaba el subdesarrollo de Latinoamérica como parte integral de sistema mundo (Wallerstein), la sustitución de importación iba a desarrollar los mercados nacionales, pero para los teóricos de la dependencia como Vania Banbirra, André Gunder Frank, Theotonio do Santos la introducción  del capitalismo en América Latina de la forma salvaje empeoraba las cosas y no era la salida. La salida era la revolución.

La Teología de la liberación  tras el Concilio Vaticano Segundo y la Conferencia de Medellín, puso en la mesa de discusión la opción por los pobres; la cristología sistemática de la liberación tenía como cometido explicar las bases concretas del Evangelio, inspirados en teologías como la de Karl Rahner, Paul Tilich, Moltmann, teología de la esperanza, la teología de la liberación buscando sus raíces liberadores desde el antiguo Testamento, busca la historicidad concreta de la salvación y el mensajes bíblico.

Otras de las fuentes de las cuales bebe la filosofía de la liberación es el mismo Heidegger, pero a través de la interpretación de Emmanuel Levinas, la crítica de Heidegger al pensar occidental para Dussel se vuelve insuficiente, a pesar de ser una crítica posmoderna, el olvido del ser, del Daseín, la vieja polémica del ser y el no-ser, en Dussel tomará otras aristas gracias a la metafísica de la exterioridad de Levinas. Levinas publica su obra magna en 1965, Totalidad e infinito, un libro que no se encuentra en Honduras, incluso en bibliotecas públicas, peor en librerías. Editorial siglo XXI publico en los setenta «Humanismo del otro hombre», obra que si circuló en Centroamérica y Honduras, pero que no se entendió bien. Levinas le da a Dussel las armas para dar el giro Hermenéutico de la ontología a la metafísica de la exterioridad, es decir, pasar de sujeto cartesiano encerrado en la mismisidad de la totalidad, el sistema filosófico totalitaria que no puede ver el cara a cara del otro, del otro oprimido, en ese sentido las filosofías de la alteridad, alter, que significa Otro, el Otro, mas allá del yo, que es donde yo me encuentro con los otros.  Esta filosofía de la extremidad es fundamental para entender a los países atrasados, los sin historia como diría Hegel, esa hermenéutica y analéctica del Otro, es el núcleo fundamental de toda la ética de la liberación, su corazón.

En mi experiencia aparte de Dussel y Castoriadis han sido Marx, Heidegger, Sartre, Zubiri, Ellacuría, Arendt, Morin, Habermas, Lefort, y otros los pensadores que mas me han influido y he trabajado, pero al reencontrarme con Dussel hace nueve años y Castoriadis hace siete, pude notar ipso facto que eran pensadores que habían hecho rupturas epistemológicas y ontológicas muy fuertes, Castoriadis había dedicado la primera parte de la Institución imaginaria de la sociedad a desmantelar todo el discurso del marxismo, que casi lo hizo pedazos y no queda casi nada, salvo el esqueleto, o ni eso. Sin embargo Dussel llama a un retorno a Marx, aunque yo pensé ¿Cómo es posible si Dussel está llamando a una superación de la modernidad por totalitaria? Y pregona una transmodernidad. Este Dussel aun muy Heideggeriano, muy ontológico y óntico, hace una crítica de Marx muy severa, ¿ Está equivocado Castoriadis en su crítica al marxismo? En algún momento haré una comparación crítica, posiblemente en mi tesis de maestría o doctoral.

Los puntos de encuentro entre Dussel y Marx

El proyecto ético y teórico-politico de Dussel es visualizar a América Latina, a esos pueblos periféricos que han sido excluidos y pisoteados por los grandes centros industriales. Esta dinámica excluyente se ve reflejada en la tradición filosófica y esa ontología de la dominación que el mismo llama, y que Castoriadis llama pensamiento heredado que es incapaz de pensar lo imaginario como parte de la poiesis y la creación ontológica de nuevas significaciones y Dussel ve como la imposibilidad de pensar la alteridad:

Para Aristóteles, el gran filósofo de la época clásica, de una formación social esclavista autocentrada, el griego es el hombre, no lo es el bárbaro europeo porque le falta habilidad ni lo es tampoco el asiático porque le falta fuerza y carácter (…), para Tomás de Aquino el señor feudal ejerce un ius dominativum” sobre el siervo, lo mismo el varón sobre la mujer (…), para Hegel el estado que porta el espíritu es el “dominador del mundo” ante el cual todo otro estado “no tiene ningún derecho” por ello Europa se constituye en “la misionera de la civilización” en el mundo (pp. 14-15).

No es que toda la tradición filosófica occidental sea un extravió constante, aunque Heidegger piensa que esta tradición se olvidó del ser, pregunta fundamental de la filosófica, y Zubiri pensaba que se olvidó de la realidad; significa que la filosofía occidental no tiene en cuenta a los pueblos pobres y periféricos, por eso la importancia de crear una filosofía concreta, una filosofía con raíces latinoamericanas, africanas o asiáticas.

Dussel se presenta como un continuador de Marx en América Latina, a pesar de la crítica severa que hace al marxismo escolástico y soviético, influenciado por Marcuse “ El Marxismo soviético” y «Ensayo de la liberación”  Dussel se va por la senda abierta por Mariátegui en siete ensayos de la realidad Peruana, donde el teórico peruano intenta teorizar la realidad latinoamericana de forma heterodoxa y original, introduciendo un indigenismo teórico, cuestión que va a chocar con las interpretaciones trotskistas de la época y hasta la actualidad, pues el trotskismo dogmático asevera que el pensamiento de Dussel es pequeño burgués y mistificador de la obra de Marx.

Dussel en la Producción teórica de Marx, un comentario a los Grudrisse, hace un excelente análisis de los papeles que sirvieron como antecedente para redactar El Capital, el descubrimiento de la categoría de Trabajo vivo como el único creador de valores. Al mismo tiempo Dussel es el primero en hacer notar una teología metafórica en Marx, cuestión que dejará ver en su obra Las Metáforas teologías de Marx, aunque existe otro texto de Miranda llamado El Cristianismo de Marx, donde ambos autores dejan ver el profundo conocimiento por parte de Marx del Antiguo Testamento, lo cual es algo muy notorio en Marx y Dussel el hacer uso del antiguo Testamento para explicar la problemática del capitalismo, del fetichismo de la mercancía y la realidad latinoamericana, mucho más marcado en Dussel, por su orientación como teólogo, cuestión estudiada en sus obras El Humanismo Semita, El Humanismo Helénico y El dualismo en la antropología de la cristiandad, así que ontología, y onto-teología e historia se entrecruzan en Dussel para dar una interpretación fresca el legado de Marx.

 Castoriadis intentó superar y demoler el marxismo con argumentos muy validos, la incapacidad del marxismo clásico de pensar lo imaginario, supeditar la lucha de clases a las leyes ineluctables de la historia, un sistema cerrado y economicista, Dussel critica al marxismo pero lo supera y lo adapta a su sistema arquitectónico, en eso reside la originalidad teorica de la ética de la liberación.

Esa inclusión-superación del marxismo a la ética de la liberación no será perdonada por lo sectores dogmaticos y talmúdicos del marxismo, el giro de la dialéctica a la analéctica, es decir del momento de la contradicción, síntesis, a la superación del momento del otro, el momento ético de la contradicción en la política de la liberación será vista como una tergiversación del marxismo, tanto por Horacio Cerruti como por los Trotskistas, que siempre se creen los dueños del marxismo.

 El proyecto liberador de Dussel pasa por varias etapas y aristas, desde su etapa en la cual estaba embarcado en crear una ética ontológica,  superando los supuesto de la ética contemporáneo, pasando por Kant, Hegel, Schelling, Marx, Max Scheler, Nicolai Hartmann, y G. Moore, el fundamento ultimo de la moral es el sujeto, cuestión que Dussel deja abordada en Para una destrucción de la historia de la ética, el intento es de describir los fundamentos éticos, existenciales del hombre contemporáneo, para así, pasar a la creación de una ética de la liberación,  en ese sentido la nueva ética, tendrá otros rivales como la ética del discurso, y otras éticas formales y deontológicas, y más jóvenes como la ética cordial de Adela Cortina.

Para Dussel, Marx es un moderno, pero un moderno que fue mas allá de la modernidad, el joven Dussel critica a Marx el no poder superar el sujeto cartesiano y la filosofía totalitaria de la modernidad, de la filosofía del Yo conquisto, Yo aplasto, esas críticas las hace Castoriadis, al no poder Marx superar su socio-centrismo y ese racionalismo objetivista, le impidió  a Marx poder ver lo imaginario y no supeditar la praxis a las «leyes de la historia». Dussel ve otro momento en Marx, el materialismo ético, que es donde bebe Dussel también para proponer la superación analéctica de la dialéctica hegeliana, como lo deja ver en su obra Método para la filosofía de la liberación. Hay que dejar claro que no se puede entender la obra reciente de Dussel si no se estudia su obra primigenia, ya que es un todo contexto y dialéctico, dialógico, hermenéutico y Analéctico.  Al igual que Marx, Dussel cree que la vida es el criterio de verdad auténtico, en ese sentido Marx y Dussel forman parte de las preocupaciones éticas de la vida y la reciente biopolítica en la filosofía contemporánea. En estos tiempos de pandemias y pandemias de corruptos y narcos, que atentan contra la vida sin ninguna contemplación es importante enfrascarse en estos debates de ética, vida, alteridad, exterioridad, metafísica, el Otro y lo Otro para poder insertar a Honduras en los grandes debates teóricos de la actualidad y tener la posibilidad de desarrollar una praxis y política de la liberación nacional.

Bibliografía

Castoriadis C., La institución imaginaria de la sociedad, Bs. As. TusQuets. 2010

Dussel, E. (1980). Filosofía de la liberación. Bogotá: Talleres gráficos de la Universidad

Dussel, Enrique. Para una ética de la liberación latinoamericana 1. Buenos aires, Siglo XXI.

Vranicki, Pedrag, Historia del marxismo, Madrid, Ed. Sígueme, 1978.

Zea, L. (1978). Filosofía de la historia americana. México: Fondo de Cultura Económica.

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