Elementos que no cuadran sobre el manejo de la propagación de COVID-19

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1 Cómo funciona el virus

Sentados en el aire

Por Fabricio Herrera

El SARS-COV-2, qué es el virus que transmite el CONAVID-19, no está definido, al menos de manera pública. No se han dado informaciones confiables, que sean científico-médicas certificadas acerca de cómo es el virus y que nos sea útil para prevenirlo y discernir sobre la infodemia que dice tantas cosas contradictorias. Por ejemplo:

 

¿A qué temperaturas vive el virus? ¿Qué efectos tiene en el virus el frío o calor, a qué temperaturas? ¿Dónde sobrevive y dónde no? ¿En superficies lisas, porosas, en tela metal, que materiales? ¿Cuál es el comportamiento del virus en la humedad y en lo seco? ¿Cuánto vive en las superficies?

Y aquí cito un ejemplo. Si una persona se abastece para la cuarentena, ¿Cómo sabe que los empaques de los productos no tienen el virus? Si lo tuviera ¿Cuál es protocolo para limpiarlos y erradicarlo? ¿Cómo debe embodegarlo? Si es alimento ¿a qué grado de cocción el virus muere?, etc.

 

Quizás el problema no sea de investigación científica, sino de divulgación, o quizás estas cosas no se saben aún y por eso no se comunican. Pero a la larga eso no tiene mayor importancia ya que el elemento de alto riesgo que quiero tocar aquí es el efecto negativo que esa falta de información tiene en la conducta preventiva de las personas.

 

Si uno sabe cómo vive y se reproduce el virus en el ambiente sobre el que se desplaza, tiene una base cierta para prevenirse. Hasta ahora todas las informaciones se enfocan a prevenir las formas de contagio humano, pero no nos dicen nada más.

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Cómo opera el virus en el organismo humano

Y si al fin una persona se contagia el virus, fuera de los síntomas, de las pruebas y la búsqueda de ayuda médica no se informa nada más, aunque se sabe a ciencia cierta que una persona contagiada y sin síntomas puede transmitirlo. Esto es importante para países como el nuestro, del denominado tercer mundo, con un sistema de salud colapsado y un autoritarismo hiper vertical, a todos los niveles (gobierno, casa, de los adultos a los más jóvenes, en las relaciones laborales, en la escuela, etc.), que es un enorme estorbo para el desarrollo social y económico, así como el individual de las personas y que, en una circunstancia como la de la pandemia por COVID-19 se vuelve en un detonante hacia las potencialidades más graves en las sociedades del tercer mundo:

Si hay una fuerte disciplina a obedecer a las personas mejor capacitadas, pero además se tiene buen discernimiento para identificar sus errores y desobedecerlos, habrá menos problemas. Pero si hay una disciplina ciega para obedecer a personas totalmente discapacitadas para saber que debe hacerse y además se carece de objetividad crítica, ocurrirá lo que ya dijo un importante pensador: uno que no ve dirige a los otros que no ven a caer en el agujero.

No hay información y quienes deberían informarnos al parecer no saben cómo lidiar con lo que está pasando. Y aquí estas preguntas lógicas:

¿Cuál es la relación entre nuestras defensas y la mejor manera de estar preparados metabólicamente para enfrentar un contagio?

La información científica confiable, señala que el virus ataca predominantemente de manera grave a las personas mayores, especialmente arriba de los 59 años y además a las personas con las defensas bajas. ¿Pero eso es todo? Y ¿Cuál es la letalidad para otro tipo de personas?

¿A qué nivel de defensas bajas se es más vulnerable? ¿Cómo puedo mejorar mis defensas para estar preparada/o de la mejor manera? ¿Cómo debe ser mi alimentación para mejorar o mantener en estado óptimo mis defensas? ¿Qué tipo de alimentación me debilita y expone? ¿Hay alimentación tóxica que predisponga mi metabolismo a ser víctima fácil del COVID-19?  

Se dice que no es ni el virus SAR-CoV-2 ni su consecuencia el COVID-19 es el que enferma de manera grave o mata a las personas, sino que al igual que pasa con el VIH-SIDA, son las enfermedades oportunistas las que sacuden al sistema inmunológico a ya las personas de diferentes maneras, desde su padecimiento leve hasta la muerte.

Tengo entendido que la principal enfermedad oportunista en el caso de COVID-19 es la neumonía. Pero igual, si no lo es sirve para ejemplificar. Entonces, aquí las inquietudes, ¿Además del COVID-19 cómo me protejo de la neumonía? ¿Hay algo que puede hacer: alimentación, higiene, medicamentos preventivos o curativos, cuáles si cuáles no, etc.?  Sabemos que lo mejor es la atención médica, pero casi seguramente la mayoría estará lejos de eso y lo único que tendrá es cuidarse por sus propias manos: ¿Qué debe hacer?

Es decir, si sospecho fuertemente o adquirí el virus y me dejan abandonado ¿Qué debo hacer? ¿Hay algún medicamento que mitigue los efectos o el malestar? ¿Hay medicamentos contraproducentes que no se deben consumir  a la más mínima sospecha? ¿Hay algún alimento que ayude, altos en vitamina C u otro tipo de vitamina o de cualquier índole?

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¿Está listo el Estado de Honduras para enfrentar la crisis?

 A nivel formal, las y los científicos apuntan que el mayor peligro por la pandemia o epidemia es la capacidad de repuesta de las estructuras del sistema de salud; tanto planetaria como nacionales. El colapso derivado por la demanda (más pacientes de los que se puede atender), es el agente principal para la potenciación de los agravamientos en la salud de las/los contagiados y las muertes. Además que la saturación de la demanda de salud por COVID-19, complica inmediatamente todas las atenciones y servicios por otras demandas de salud.

El Sistema de salud de Honduras ha sido golpeado por los recortes presupuestarios y de calidad en el servicio, por las absurdas, egoístas, elitistas y de clase políticas de carácter ultra-neoliberales, (en esas lógicas hay un verdadero odio de clase de los de arriba para con los de abajo). En especial los recortes y daños a salud hechos desde 2013, de tal manera que el sistema de salud, ni siquiera es capaz de atender de manera eficiente las áreas preventivas y curativa sobre los padecimientos comunes; por lo tanto está totalmente incapacitado para atender una epidemia, situación que se agrava de manera alarmante si hablamos de una epidemia sobre la que se desconocen aún muchas cosas.

Pero no es solamente esto, las informaciones y las medidas tomadas por las autoridades de Honduras ante la potencial crisis denotan que a quienes tienen la toma de decisiones en la crisis les ha quedado grande la camisa.

Las tres peores decisiones que han tomado las autoridades son las siguientes:

(1) Toma tardía de medidas a sabiendas que el virus se estaba extendiendo por todo el planeta.

(2) Toma de medidas rigurosas de encierro sin considerar las realidades de la población, por ejemplo desplegar una campaña de promoción del autoabastecimiento y luego detener el movimiento social y económico, sin tomar en cuenta de que una de cada dos personas que mantienen los hogares, vive de la cuenta propia y el ingreso diario, por lo tanto no tiene capacidad para aprovisionarse y encerrarse de la manera estilo primer mundo que ha decretado el gobierno. Copiar y pegar es una de las conductas más nocivas para hacer daño a las personas más vulnerables.   

(3) Ahogar a la gente con menos oportunidad de abastecerse, con pánico por desinformación y luego liberarlas para que busquen dinero, alimentos, medicinas y gasolina. Lo cual incrementa la potencialidad de los contagios masivos.

La medida correcta habría sido desplegar un proyecto de abastecimiento de provisiones de agua y alimento así como kits de prevención (mascarillas, gel, jabones, alcohol cloro, desinfectantes, etc., y una cartilla con un protocolo de actuación ante la sospecha de contagio o síntomas de COVID-19), y con eso garantizar el resguardo de las los ciudadanos y la rigurosidad del cumplimiento de la cuarentena.

El 13 de marzo, hace cinco días el Congreso Nacional aprobó el desembolso de 12 mil millones de Lempiras (420 millones de dólares) para enfrentar la crisis. Sin embargo:

  • El personal médico de salud pública (médicos/as, enfermeros/as, etc.) ha denunciado que no les han provisto de equipo de protección, ni de atención para atender a las y los pacientes con COVID-19.
  • No hay infraestructura, ni medicación, prevista para el momento de despegue exponencial de pacientes con la enfermedad. Los lugares que muestran como alberges son lúgubres y parecen puntos de mala muerte para deprimirse y morirse.
  • Los elementos policiales y militares apostados en las casas y áreas pobladas sitiadas por que se han detectado focos de infección (como es el caso de la colonia Lincoln en Tegucigalpa), carecen de elementos de protección adecuados (guantes, mascarillas trajes, etc.), los cuales además son rotados con lo que se convierten, lejos de ser un cerco de contención en un dinámico agente de transmisión.
  • Aunque tiene fondos y vía libre para actuar, el gobierno continúa las irracionales políticas represivas, que en este contexto se tornan en eslabones de la cadena de transmisión del virus.

Por ejemplo el desalojo de vendedores de la plaza central de la ciudad de San Pedro Sula, expresa la indolencia y la peligrosidad de las medidas represivas. Las/los vendedores acamparon en la plaza, porque viven del ingreso diario y además una buena parte de ellas y ellos viven en habitaciones de hoteles que les cobran una renta diaria de doscientos lempiras, los cuales pagan con el producto de sus ventas diarias.

Al quedarse sin ingresos y no poder pagar el hotel acamparon en la plaza central de la ciudad. Fueron reprimidos sin darles opciones para la cuarentena con lo cual los vuelven en parias urbanos nómadas que si se contagian o llegan a ser portadores podrían volverse un agente dinámico de difusión y expansión del virus, ya sea que articulen un mercado negro ambulante y clandestino, muten a delincuentes activos y agresivos o caigan enfermos en cualquier lugar. La antihumanidad de las respuestas represivas a los problemas sociales ayuda a la potenciación de la expansión del virus.

  • La compra de ventiladores mecánicos hecha con un costoso despliegue (uso del jet presidencial cuyo uso es más costoso que otras aeronaves de la Fuerza Aérea), fue muy mal hecha. Los ventiladores mecánicos adquiridos son para cuidado doméstico y no hospitalario, aspecto que sospechosamente parece una decisión de uso de tesoro público para atención de élite, es decir en lugar de usarse los ventiladores para la mayoría necesitada, pueden terminar en las casas de los grupos de poder. Irá a pasar con los ventiladores mecánicos lo que pasó con los tractores donados por el Alba, que “ipso facto” al golpe de Estado ya no se entregaron a las/los campesinos, que por cierto eran ferozmente perseguidos por la represión tras el golpe y terminaron en manos de personas particulares con acceso al tráfico de influencia en el nuevo orden del Estado y gobierno?

Parece mentira pero, hay mucho más que decir al respecto, este minúsculo botón es una muestra de ello. El punto es que la auto-contemplación narcisista por la propia supervivencia está borrando una base crítica que puede ser prioritaria en frenar o afrontar el desorden que nos expone al peor de los escenarios.

Durante el toque de queda (porque aún ni siquiera se habla a nivel oficial de cuarentena preventiva), existe una oportunidad muy favorable para la construcción de bases para una nueva sociedad, refundada y en busca de construir la democracia que se nos ha negado durante 199 años.

No tenemos nada que hacer, estamos encerradas/os en nuestras zonas de habitación (cuadras o bloque urbanos caseríos rurales), con baja posibilidad de control por el militarismo y una gran necesidad de creación y fortalecimiento de redes y lazos solidarios para la supervivencia durante esto período, Tenemos la necesidad y el tiempo para compartir agua, pan, medicamentos y conversar mucho y aliarnos con nuestras vecinas y vecinos. Tenemos hasta ahora las redes sociales para reforzar lazos humanos externos con otras personas y grupos como los que nosotras/os formemos… ¿qué esperamos?

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