El Joker y el debate sociológico implícito

Por: Rossel Montes El cine es una de las manifestaciones del arte que más se han intensificado  desde el siglo pasado,  la Industria cultural del cine tal como la estudiara Adorno y Horkheimer a mediados del siglo pasado en todo un fenómeno de masas, y el cine en un factor ideológico  usado para legitimar un orden establecido o también hacer crítica social; tantos sociólogos como historiadores; el caso del sociologo francés Pierre Sorlin y y el historiador  Marc ferro encuentran en el cine una fuente teórica sociológica de primer orden y Ferro una fuente para la reconstrucción de una etapa histórica determinada.  Esta película reúne ciertas características que me hacen pensar en la realidad hondureña: una desigualdad exacerbada, una corrupción galopante, una injusta distribución de la riqueza, una tremenda disminución de apoyo estatal a la protección de los más pobres, lo que provoca una desintegración del tejido social, un caos y una profunda patología social. La reciente película de estreno “Joker”  dirigida por Tod Philips, con un guion de Scott Silver y protagonizada por el gran actor Joaquín Phoenix, que por cierto ganó a mejor actor por su papel.  Hay que hacer notar que ya trilogía formada por Batman Begins (Batman regresa, 2005), The Dark Knight (Batman: El caballero de la noche, 2008) y The Dark Knight Rises (Batman: el caballero de la noche asciende, 2012), dirigida por Christopher Nolan, escrita por él mismo y su hermano Jonathan Nolan, ya hay muchos elementos de crítica social y elementos claros de posturas ideológicas, en torno a eso se nos hace ver a un Joker (Heath Ledger) como un ente del caos,  él mismo se siente como un ser que dota de equilibrio a la sociedad, y de alguna manera tiene una misión salvífica y mesiánica. El quiere darle a Ciudad gótica otro tipo de criminal, un criminal que este fuera del tiempo de la criminalidad corriente; Jóker representa el caos y la sociedad distópica o anti utópica que Ciudad gótica representa. El Joker de Phoenix , que por cierto hace una magistral actuación, viene a profundizar el personaje hecho por Ledger en 2008; rastrea los orígenes difíciles en los que el personaje de desarrolla hasta llevarnos a un mayor desarrollo del personaje. En este sentido el Joker de Phoenix radicaliza el discurso de una sociedad que abandona a los más desprotegidos y nos advierte de una sociedad distópica que pide a gritos ser salvada y reproduce la dicotomía “villano-héroe”.  El realismo societal y sociológico del Joker nos hace meditar de los problemas profundos del capitalismo tardío y neoliberal con su fomentación del individualismo posesivo, la cosificación de las relaciones sociales( Marx)  y el abandono de los más necesitados aun en los grandes centros industriales. El Joker es producto de una sociedad enferma parafraseando a Erich Fromm que tanto nos habló de patologías sociales y a nivel psico-social la manera de superar dichas patologías y locuras; una sociedad enferma y que ha perdido su solidaridad, la preocupación por el otro, y su posible inclusión en los procesos de comunidad. A diferencia del Joker de Nolan, este Joker identifica a quienes le hacen daño, pero va más allá, los aniquila, toma justicia por su propia mano, Alguien que diga que la película no es ideológica, simplemente no conoce de ideologías o teoría social,  o de la ontología que subyace en el discurso temático del conflictos de clases o sectores sociales.  El Joker es una tremenda película que nos habla de la enfermedad psiquiátrica como detonante y caldo de cultivo para la criminalidad, y de un Estado capitalista que ha olvidado sus objetivos primarios y básicos, que se ha desviado por mantener delirios tecnológicos pero no quiere mantener los servicios públicos más básicos; en ese sentido la enfermedad y patología individual deviene en una patología social y de masas. En este sentido la reciente película de Phillips se acerca a un realismo cinematográfico, ya que a mi parecer es de las películas que mas se han acercado a retratar la formación de un villano y el contexto social en el que se desenvuelve. Batman y el Joker reflejan la antigua dicotomia entre el bien y el mal, vieja lucha de dos formas morales de proceder y que como se sabe pueden tener efectos destructivos para una sociedad.