27 de octubre de 2020
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Aquí hay esclavos

de narcos, maras y pandillas

El Conadeh registró 56 personas esclavizadas en 2017 

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. Óscar Chávez tiene orificios en el rostro, pero no es por el acné sino por las esquirlas de los balazos que penetraron su cara, cuenta en su red social Youtube. Ocho meses después de estar cerca de la muerte, emigró hacia Estados Unidos. “No lo decidí yo. Lo decidió mi mamá. Ella miró que mi vida corría peligro. Ese fue el motivo que me hizo venir a Estados Unidos. No quise formar parte de una pandilla, no diré el nombre de qué pandilla ni dónde están para evitar problemas, pero fue el motivo más grande para salir el país”.  

“Ya me habían dicho anteriormente que si me quería brincar en la pandilla, me lo dijeron tres veces y las tres veces me negué entonces por lo cual me hicieron la amenaza de muerte (…). Ya sabía lo que me iba a pasar y sí anteriormente ya habían asesinado a otros jóvenes por no haber aceptado brincarse a la pandilla”.

El 15 de mayo de 2014, él y su mamá decidieron huir, para poder salir del barrio Cabañas, de San Pedro Sula, al norte de Honduras, tuvieron que inventarse una historia, sólo así podían marcharse. 

“Una persona les ayudó en su carro, armaron un escenario como si estaban ayudando a alguien”, así pudieron obtener su libertad sin permiso de la pandilla. “Cuando salí del barrio Cabañas fui a la López Arellano…mi vida había sido siempre en cuatro calles, la 13, la 14, la 15 y la 12 Calle. Sólo esas calles eran mi  vida, no podía pasar ni de la 12 para allá ni de la 15 para allá. Ni subir la otra avenida ni bajar la otra avenida, entonces mi vida se basó siempre en esas cuatro calles. Cuando llegué a la López Arellano pensé que estaba en otro país, en libertad, miraba que había chavos jugando pelota y era la 1:00 de la mañana y había gente comprando comida”. 

Ocho meses antes: Óscar tenía 17 años el 13 de octubre de 2013. Ese día la tragedia irrumpió en sus vidas cuando regresaban de practicar fútbol, un deporte que les gusta a jóvenes de Honduras. A él y a sus amigos los atacaron desde una camioneta. Mataron a su amigo de solo 14 años, le dieron un disparo en la cabeza. Otro adolescente llamado Henry recibió 19 disparos y en la misma escena, otra persona recibió 62 disparos. Él sobrevivió con un balazo en el cuello, en medio de los cadáveres porque creían que estaba muerto. 

En su red cuenta que estuvo muerto y vio su vida en milésimas de segundo mientras oraba. “Las mismas personas que nos dispararon llegaron al hospital haciéndose pasar como policías”. Después de vencer la muerte, se ha convertido en un youtuber bajo el seudónimo de Dominick Chávez, vive en Estados Unidos. Tiene 90,000 suscriptores que siguen su red social Youtube y más 700,000 seguidores en Facebook. Creció en el barrio Cabañas de San Pedro Sula, un sitio dominado por la Pandilla 18.   

Desplazamiento forzado 

En otra ciudad de Honduras, en el centro del territorio, en Tegucigalpa, la madre de un joven de 17 años fue a la Fiscalía a pedir ayuda porque la Mara Salvatrucha le quería matar a su hijo en represalia porque se quería salir de este grupo. Esta madre fue apoyada por la Fiscalía y lograron escapar con toda la familia. Este caso fue registrado por la Comisión Interinstitucional contra la Explotación Sexual, Comercial y Trata de Personas en Honduras (CICESCT). La Fiscalía y la CICESCT en algunos casos han rescatado y proveído ayuda a las personas esclavizadas por redes y pandillas.   

Al sur de Honduras, una de las víctimas estuvo esclavizada por la Mara Salvatrucha y por hondureños obligada a explotación sexual, venta de drogas y servidumbre doméstica, este caso fue registrado por la  CICESCT y la oenegé Asociación Calidad de Vida, que coordina los refugios para víctimas de violencia de género. En este caso se habló de la presunta complicidad de Agentes de seguridad del Estado. Una de las víctimas fue rescatada por la Fiscalía y sacada de su comunidad. Unos meses después retornó y ha experimentado estigma y discriminación tras ser víctima. “Las maras o pandillas captan los menores para venta de drogas, banderas, extorsión y sicariato”, apunta el coordinador del Equipo de Respuesta Inmediata (ERI) de la CICESCT, Iván Williams. La CICESCT está sistematizando los datos para conocer cuántas personas  que sufrieron reclutamiento forzado, han atendido . Esta oficina ofrece ayuda y algunas oportunidades a personas sobrevivientes de este tipo de reclutamiento.

  56 casos de reclutamiento forzado

El 6 de julio de 2018, el estatal Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) advirtió que en 2017 atendió alrededor de 56 casos, a nivel nacional, relacionadas al reclutamiento forzado de niñas, niños y adolescentes, que lo ubican como una de las causas que terminan en desplazamiento de personas.“El documento revela, que de acuerdo a las quejas presentadas ante el CONADEH, el 79% de los reclutamientos son realizados las maras y pandillas,  el 14% por sujetos desconocidos o particulares, mientras que un 7% se distribuye entre las bandas criminales y narcotraficantes”.

Para el director de Casa Alianza, Guadalupe Ruelas, las familias huyen de redes de trata y de otras formas de violencia. Las cifras de niños y niñas desplazadas por el reclutamiento forzado, son impresionantes.

El Consejo Noruego para Deplazados hablaba de unas 194,000 familias desplazadas por violencia. Si estas familias tienen tres hijos, usted puede sacar la cuenta, platica Ruelas. La cifra da un resultado de 582,000 menores desplazados en los últimos años, eso significaría una cuarta parte de la niñez hondureña. 

“En 2019 unos 21,000 niños fueron deportados de Estados Unidos, eso es el doble de 2014 cuando sucedió la emergencia de emigración”, señaló.

En 2018, Casa Alianza identificó 77 casos de trata de personas. Son personas que han sido culpabilizadas, niños y niñas que fueron tratadas por personas conocidas o del crimen organizado. “Hay sobre todo en el caso de violencia de género, niñas enamoradas por pandillas y que una vez que entran a la estructura es dada a la mara para la explotación sexual, abusadas y también las usan para extorsión”. “Tenemos información no sólo de maras y pandillas”. A Casa Alianza ha llegado información de niñez raptadas incluso de autobuses o llevados a la fuerza de pueblos, pero la gente tiene mucho miedo de hablar.

 Vea: Desparecieron en camino al colegio

El encargado del Observatorio de Derechos de Niños, Niñas y Jóvenes en Honduras de Casa Alianza, Jaime Flores Pineda, produce un informe mensual sobre la violencia en contra de la niñez. En 2014, encontraron que el crimen organizado recluta a la niñez hondureña para cometer delitos de cualquier índole. Según el Informe Niñez y Juventud en las redes del Crimen Organizado, de abril de 2014, “hay quienes afirman que es bajo amenazas de asesinarlos o asesinar a sus familiares que los niños, niñas y jóvenes se mantienen dentro de estas estructuras sin posibilidad algunas de salirse… en general, las y los consultados en este estudio coinciden en que la única alternativa que existe es la muerte”. 

“En Tegucigalpa y San Pedro Sula hay al menos 500 barrios en manos del crimen organizado y son ellos los que imponen sus leyes, utilizan niños para extorsión, narcomenudeo. El problema es que para el crimen organizado, los niños son descartables eso quiere decir que si no llevan la renta o el dinero del narcomenudeo, los matan”. Para Flores Pineda además en el país hay una “narcodictadura”, “en dos periodos de este gobierno (2014-2019) han sido asesinados cuatro mil niños“. Cada mes, Casa Alianza registra el asesinato mensual que no baja de 60 niños y “solo recogemos el 40 por ciento de las muertes”.

 Este reclutamiento forzado para maras y pandillas no es un fenómeno reciente, hace más de una década se advierte de esta modalidad de trata. La respuesta más fuerte del Estado ha sido la remilitarización de la seguridad pública.

 En casos de trata ha habido también militares encausados por esclavizar mujeres para explotación sexual comercial.

Una forma de esclavitud

En marzo de 2010, la División de Protección Internacional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) advirtió en Ginebra, Suiza que “algunas pandillas, como en el caso de las maras, dependen en gran medida del reclutamiento forzoso para ampliarse y mantenerse. Por lo general reclutan a jóvenes pobres, sin hogar y provenientes de segmentos marginados de la sociedad o de determinados barrios. Los rituales de iniciación se caracterizan por actos violentos y abominables, que someten a los reclutas a soportar violencia física y sexual, así como la comisión de delitos graves, incluido el asesinato”.

“También es importante recordar, en particular con respecto a los niños que han sido obligados o secuestrados por pandillas delictivas y están bajo su control, que todas las formas de esclavitud y prácticas análogas a la esclavitud están prohibidas conforme al derecho internacional de los derechos humanos. Normalmente tales prácticas, incluyendo la venta y trata de personas, así como el trabajo forzado, se considerarían persecución”.

 El defensor de derechos humanos, Carlos Sierra, con experiencia en Seguridad Ciudadana en el Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (Ciprodeh), explicó que el reclutamiento forzado es una modalidad del delito de trata de personas.  “Hay padres y madres que denuncian que sus hijos han sido amenazados de ser secuestrados, pedidos para que se integren a la actividad criminal”.

Sierra contó que en Choluteca, una madre soltera con tres hijos, uno de 14, 12, 8 años cada uno, y tanto la niña como el niño habían sido citados en su centro educativo para obligarles a distribuir drogas, sus hijos se negaron, le contaron a su mamá. La madre de familia fue a la escuela y ahí le respondieron que se encomendara a Dios. La banda criminal fue a su casa para decirle que su hijo iba a vender droga y que su hija a los 15 años iba a ser explotada sexualmente. La madre se fue de esa ciudad a otra. En este caso pudieron huir.                                                                                       

  1. ¿A quién pedir ayuda?
8990-5187 

CICESCT

 

Organizaciones de DD.HH. (CEM-H, CDM, CASA ALIANZA, CIPRODEH, 

Asociación Calidad de Vida, Visitación Padilla, etc)