¡Hagamos un museo de la corrupción!

Foto:HispanTv

Por Carlos Méndez (*)

La Asamblea General de las Naciones Unidas en 2003, resolvió conmemorar cada 9 de diciembre, Día internacional de Combate contra la Corrupción.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se calcula que en los países pobres, a quien ellos llaman suavecito: “países en desarrollo”, para que no suene grosero, se pierde, debido a la corrupción, una cantidad de dinero diez veces mayor que la dedicada a la asistencia oficial para programas que podrían disminuir la pobreza y la miseria.

En el mundo, el que se consagra como país con índices menores de corrupción, es Dinamarca según organismos internacionales. Y uno de los países más corruptos del mundo, sabe usted ¿cuál es?…¡eureka! ¡adivinó!. ¿qué come que le hace tener esas capacidades paranormales adivinatorias?
Efectivamente, Honduras, la de reír y llorar, hace honores al ser uno de los países más corruptos del mundo.

En Centroamérica, según Transparencia Internacional, Honduras tiene asegurado el primer lugar, luego Nicaragua, Haití y Guatemala. Ya no solo somos uno de los diez países más pobres y violentos del planeta. También se gana en corrupción y por supuesto en impunidad como valor agregado de una cultura podrida letal.

No hay que perder tiempo!! ¡Esto se merece entre otras cosas que la ciudadanía perjudicada, es decir todo el pueblo hondureño con sus liderazgos genuinos, hagan realidad una idea que se le ocurrió hace pocos años a Bruce Rotter un loco profesor de música neoyorquino quien propuso la creación de un Museo de la Corrupción. ¡Sí! Un Museo en donde podamos hacer un recorrido visual por la «rica historia» de la corrupción y sus uñudos más intrépidos. Compatriotas: ¡Hay que aprovechar que tenemos la famita! Podemos sacar utilidades turísticas y educativas ya que lograríamos explicar a los escolares el fenómeno de la corrupción y hacer conciencia sobre el terrible daño ocasionado por la misma en contra del pueblo y su gente asolada por la pobreza a causa de la misma. Se podría presentar documentales en vídeo e invitar a ex corruptos para que den testimonio de cómo hicieron para hacer sus picardías.

Estados Unidos podría prestarnos a un reo en cadena perpetua para que cuente cómo hizo para sobornar a diputados y financiar campañas políticas multimillonarias para fraudes electrónicos electorales. Este Museo estaría repleto de estatuas mayores y fotografías en pendones de lujo con historiales mafiosas de vida, a todo color. Inclúyase fotografías gigantescas de figuras egregias como la de un brujo panzón de La Paz. El de la Virgen del Perpetuo Socorro. Imperdonable también, no depositar memoria a un mago hacedor de cartas de libertad con su petrolazo, chinazo Fifazo, etc, lo mismo que, con honor y gloria no dejaríamos por fuera a todos los granujas presidenciales violadores de la Constitución y que se impusieron a la brava en el poder, con pisto sucio del narcotráfico.

Se introducirá en lista a gorilas moteados y apátridas, echos a la medida del Comando Sur gringo. No se preocupen por la tecnología digital. Tampoco por edificios para montar este Museo. ¡Ya los tenemos! Usted puede escoger el actual Congreso Nacional o, si gusta, por su blancura y pureza, la siempre viva Casa presidencial, esa que está en los linderos de la avenida “Juan Pablo II”, aqui en la mera capital.

Lo mejor es que podemos cobrar por la entrada al Museo y así hacerla autofinanciable. Con ello podríamos recurrir a un fondo para cubrir costos de mantenimiento y financiar premios nacionales para honrar a mártires y luchadores, estos últimos con vida, que lucharon y luchan contra la corrupción y la impunidad. Si ud tiene una idea mejor que ésta, háganla saber, por favor, al pie de esta pagina.

(*) Periodista

2 Comentarios

  1. Abrazos Carlos, y pues ya hablamos de éste tema con usted, solo recordar los museos municipales, en los parques con murales en blanco para que la gente lleve fotografías y las pegue y escriba sus leyendas, anécdotas, casos, etc, es decir que el.Museo.No se lleve totalmente hecho, sino, que haya la oportunidad de que sea una creación colectiva con la participación de la poblacion de cada zona

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